Este sitio emplea cookies de Google para analizar el tráfico. Google recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies.

Zona Pro

Protagonistas de 2013: el equipo europeo de la Solheim Cup

Enrique Soto | 27 de diciembre de 2013

Estados Unidos partía una vez más como favorito. No solo había ganado ocho de las once ediciones disputadas de la Solheim Cup, sino que contaba con un gran grupo de jugadoras, todas ellas situadas entre las cincuenta mejores del Rolex Ranking. El público también estaría de su lado en el Colorado Golf Club, apoyando a sus cuatro rookies e intentando hacerle la vida imposible a las de Liselotte Neumann, que nunca habían ganado lejos del viejo continente. Todos los antecedentes de esta competición indicaban que nada cambiaría, ya que enfrente solo quedaba el hambre de doce profesionales; seis de ellas debutantes. El deporte, una vez más, nos demostró que eso es más que suficiente para torcer el curso de la historia.

Puede que fuera porque la victoria en Killeen Castle aún resonaba en la memoria de las europeas o porque sabían que, a pesar de lo que escuchaban en los medios, su progresión en la élite había crecido exponencialmente durante el último lustro. Todas jugaban ya en el LPGA Tour, sabían lo que era ganar ante las que serían sus rivales aquella semana y aspiraban a triunfar en las grandes citas. En otras palabras, no tenían absolutamente nada que envidiar a las chicas de Meg Mallon. Incluso es posible que ver cómo los de Olazábal rompían también el curso de los acontecimientos en Medinah les diera fuerzas para creer en ellas mismas, que es justo el primer requisito necesario para levantar este trofeo. El caso es que se plantaron allí, lejos de casa, y se pusieron a hacer lo mismo que en cualquier otro evento del circuito: jugar al golf. Eso sí, con una motivación desmesurada.

Se vio desde el primer partido del viernes, en el que Anna Nordqvist y Caroline Hedwall destrozaron las ilusiones de Stacy Lewis y Lizette Salas, una de las parejas a priori más peligrosas a batir. Ganaron 4&2 pero en realidad nunca tuvieron una sola opción de vencer a las suecas, tan sólidas como se intuía por su país de origen. Suzann Pettersen y Beatriz Recari lo tuvieron algo más difícil frente a Lang y Stanford, pero el liderazgo de la primera unido a una inusual brillantez de la segunda, que debutaba en la competición, les permitieron imponerse por 2&1. Eran solo dos partidos pero ya se había confirmado una obviedad: Europa no había llegado allí para intentarlo, dar buena imagen y quedarse más cerca que nunca. Estaban en Colorado porque sabían perfectamente que iban a ganar.

El resultado de la primera jornada marcaba un 5 a 3 para las visitantes. En la segunda el esquema de competición se repetiría: foursomes y fourball. Históricamente, las europeas habían sobresalido más en estos enfrentamientos por equipos que en los individuales, por lo que nada parecía haber cambiado respecto a ediciones anteriores. Todos creían que la Solheim podía perfectamente quedarse en casa. Cuando al finalizar la mañana las estadounidenses habían reducido la diferencia a un solo punto, esas expectativas crecieron como la espuma. Por la tarde, sin embargo, todo un país se quedó en silencio. Jodi Ewart Shadoff, Charlie Hull, Azahara Muñoz, Carlota Ciganda, Caroline Hedwall, Caroline Masson, Beatriz Recari y Karine Icher entregaron cuatro puntos a su equipo que no solo suponían una diferencia de cinco en la tabla, sino que eran un manifiesto firmado por esas chicas que el jueves querían torcer la realidad, transformarla en algo diferente.

“Merecemos esta copa”, dijo Ciganda entonces. “Cada vez que oigo USA me pongo a cantar mentalmente Europe”, diría Azahara después. Estaban mentalmente preparadas para conseguirlo y lo que se vio en los individuales fue solo un reflejo de toda esa creencia colectiva. Nordqvist empató el primero, Hull destrozó a Creamer en el segundo, Carlota a Pressel en el cuarto… Estaban muy cerca. Hedwall, imbatida toda la semana, venció a Wie y Catriona Matthew, la más veterana de su equipo, firmó el medio punto necesario para confirmar la rebelión de la nueva guardia, la generación que no estaba contenta por cómo marchaban las cosas, salió al campo y… Bueno, las cambiaron. 18 a 10.

Protagonistas del año: Adam Scott

Protagonistas del año: Justin Rose

Protagonistas del año: Phil Mickelson

Protagonistas del año: Jason Dufner

Protagonistas del año: Henrik Stenson

Protagonistas del año: Inbee Park

Protagonistas del año: Stacy Lewis

Deja un comentario

Si estás registrado, la publicación de tus comentarios será instantánea. Asegúrate de escribir correctamente tanto tu nombre de usuario como la dirección de correo electrónico que incluiste durante el registro.
Si no estás registrado, tus comentarios quedarán pendientes de moderación. Regístrate aquí.

Comentario: