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La complejidad de las reglas, materia de discusión

José Crespo | 10 de junio de 2012

De la misma manera que existe un cierto sentimiento de que el juego del golf es muy complicado, que ya tratamos en otra entrega anterior, también se suele sostener que las reglas del golf son igualmente complejas y poco entendibles, e incluso esta idea está más afianzada.

No pretendo extenderme, ni descender a casos concretos, ni matizar en detalles, ya que si he cometido la osadía de hablar de algo sobre lo que no soy experto no sería muy congruente que tratara de dar lecciones sobre este tema. Para eso están otros, y he de decir en este sentido que contamos con unos árbitros extraordinariamente preparados y con un nivel excepcional de conocimientos de reglas y de su aplicación. Quiero plasmar un enfoque quizás algo distinto al sentir mayoritario, tratando de hacer ver que la reglamentación del golf no es tan complicada como parece a primera vista.

En esencia, las reglas de golf, o mejor dicho sus principios, son bien sencillos. Aun cuando es muy distinta la aplicación de principios que la aplicación concreta de preceptos (pues el principio, al contrario que la regla, es susceptible de aplicaciones diversas y goza de mayor discrecionalidad), sí que nos pueden guiar y servirnos perfectamente para mantener un juego justo y equitativo.

En 1960, el estadounidense Richard S. Tufts escribió The Principles Behind the Rules of Golf, en el que plasmaba de forma extraordinaria los principios que rigen las reglas del golf. Sería descabellado desarrollar aquí todo el libro de Tufts, pero sí nos pueden servir algunos de sus principios, para una vez resumidos y con unos pequeños añadidos, darnos cuenta de lo sencillos y perfectamente entendibles que son para todo jugador:

a) Entérate de tu hora y hoyo de salida. Recoge la tarjeta. Acude al hoyo asignado con antelación suficiente. Preséntate a tus compañeros-competidores e intercambia las tarjetas con tu marcador y con quien marcarás. Pon una señal identificativa en tu bola.

b) Inicia el juego del hoyo siempre dentro del lugar de salida. Juega tu bola, que tiene que ser reglamentaria, como repose. Para ello juega con no más de 14 palos, que también deben ser reglamentarios. Juega tu bola desde el lugar de salida hasta el agujero, sin tocar la bola con ninguna parte de tu cuerpo ni del equipo que portas que no sea el palo utilizado para ejecutar el golpe, salvo para sacarla del agujero.

c) Juega el campo como lo encuentres, en el orden de hoyos que determine el comité. No pidas ni des consejo a nadie. Cuida el campo y respeta la etiqueta con tus compañeros-competidores. Anota en la tarjeta los golpes que se hagan en cada hoyo. Juega toda la vuelta de forma caballerosa, educada, con honradez y honestidad, a buen ritmo y sin demora.

d) Al finalizar la vuelta repasa la tarjeta con tu marcador, fírmala y entrégala en el lugar que haya dispuesto el comité.

La sencillez de estos principios es palpable. Solo con estas «reglas» podríamos jugar perfectamente al golf. Pero también es innegable que todo es susceptible de complicarse. Así, al jugador le pueden surgir muchas preguntas o dudas: ¿qué ocurre si el jugador no puede terminar el hoyo con su bola porque, por ejemplo, la pierde en un obstáculo de agua o fuera de límites o en una condición anormal del terreno o en una obstrucción? ¿Qué ocurre si el jugador no puede jugar su bola porque se encuentra en una obstrucción? Y así muchas otras dudas que se nos podrían surgir.

Las respuestas también son sencillas pues al fin y al cabo todas estas situaciones se tratan de excepciones o de escenarios que requieren también soluciones simples. Una solución, por poner algún ejemplo, es que siempre puedes jugar otra bola desde el lugar donde jugaste tu golpe anterior, eso sí, con un golpe de penalidad con el fin de compensar la ventaja que podrías obtener con respecto a otro jugador. Otra solución es que si tu bola está injugable o perdida dentro de un obstáculo de agua, siempre puedes jugar otra bola desde un punto del campo detrás de donde se encuentra su bola o detrás del obstáculo. Y abundando en la idea de la sencillez, siempre que estés jugando stroke play o cualquiera de sus modalidades y te surja la duda de cómo tienes proceder ante una situación dada, las reglas te ofrecen la posibilidad de terminar el hoyo con dos bolas mediante un procedimiento descrito.

Ya sé que alguno dirá que la realidad es más compleja y que hay que tener claros más conceptos básicos: que el palo no se puede apoyar en un obstáculo, que se puede jugar una bola provisional en determinadas circunstancias, etc. Pero como en todo proceso de aprendizaje se requiere tiempo y experiencia. Igual que se precisa de paciencia en la instrucción técnica para jugar, en este aspecto de la reglamentación ocurre lo mismo y no conviene tomar atajos ni recurrir a subterfugios extraños. Por eso es mejor aprender desde el principio, pero aprendiendo bien. Si ha habido deformación en el aprendizaje, es fácil que en el futuro todo se complique y la adquisición de esos conocimientos sea más ardua.

En definitiva, las reglas, además de normalizar el juego para que todos juguemos al mismo deporte, nos ofrecen soluciones a los posibles problemas que surjan durante el juego y nos permiten compensar las posibles ventajas con respecto a los demás que podamos adquirir. Pero, insisto, con los principios antes enumerados cualquiera de nosotros debería encontrarse en situación de jugar al golf de manera justa y equitativa. Si alguien quiere ir más allá y «aprovecharse» de las excepciones o procedimientos que las reglas le brindan tiene una salida muy sencilla: aprendérselas de forma concienzuda. Y esto tampoco es complicado, pues al inicio del libro de reglas existe un breve apartado titulado «Guía rápida» de escasamente siete páginas que sirve para abordar todo tipo de situaciones y adentrarse con una buena base en aquellas que ofrecen mayor nivel de dificultad.

1 comentario a “La complejidad de las reglas, materia de discusión”

  1. El 11 de junio de 2012 Manolo Pino ha dicho:

    Muy bueno, amigo. No es por fastidiar (ni por ser «tiquismiquis» como decimos por aquí abajo), pero siempre me gusta llamar la atención sobre algo: a lo de «Juega tu bola… como repose» hay que matizar que en general es así aunque teniendo presente que hay ciertas excepciones, unas opcionales (como los alivios con o sin penalidad) y, ojo, otras obligatorias, p.ej. bola en green equivocado, áreas medio-ambientalmente sensibles, árboles jóvenes protegidos obligatoriamente por Regla Local…
    De ahí la importancia de conocer bien las Reglas, no sólo por aprovecharse como dicen algunos, sino para no equivocarse y, como dice el R&A, «para hacer lo que es justo».
    Enhorabuena por tus artículos… ¡y nos vemos pronto!

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