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Zona Pro

2015 y los brotes verdes del golf europeo

Alfonso Martínez | 01 de diciembre de 2014

Apenas ha transcurrido una semana desde que el European Tour pusiera punto y final a una temporada de 2014 llena de luces como la victoria del equipo europeo en la Ryder Cup, el verano hegemónico de Rory McIlroy, a la postre ganador final de la Race To Dubai y sólido número uno mundial, el doblete estadounidense de Martin Kaymer, primero en encadenar el The Players y el US Open, el nuevo récord de longevidad a cargo de Miguel Ángel Jiménez y su catalán Open de España a los 50 años de edad, y la reafirmación en la piel de Brooks Koepka (rookie del año y ganador del Turkish Airlines Open de las Final Series) de la vía europea a través de la cual los jóvenes universitarios estadounidenses se enfrentan al profesionalismo del más alto nivel.

Siete días por delante en los que el Circuito Europeo afrontará la primera temporada en muchos años con un balance positivo en su cuenta bancaria, gracias a la lluvia de libras conseguida en la Ryder Cup y al suculento contrato televisivo con las principales televisiones de la esfera golfística mundial, y asistirá al tan esperado renacimiento de los grandes torneos del viejo continente, en la forma del European Open —punta de lanza de la candidatura alemana a la Ryder Cup—, el British Masters —la segunda semana de octubre pertenece por decreto al histórico campo de Woburn bajo el patronazgo de los principales jugadores ingleses—, la consolidación del Scottish Open —asegurado hasta 2020 con un sistema de rotación de campos y una subida mantenida de la bolsa de premios hasta situarlo a la par de los siempre excelsos campeonatos estadounidenses—, el salto hacia adelante del European Masters, que se agarra a la resaca del The Open Championship para enfundarse en el espíritu del extinto Players Championship of Europe y de la mano de su patrocinador Omega tener asegurada la presencia de tres jugadores del top ten mundial como Adam Scott, Sergio García y un Rory McIlroy, que se sitúa también al frente del abierto nacional irlandés.

Porque 2015 marcará además el crecimiento asiático del circuito que fue pionero en un continente virgen de golf. Se recupera la parada en la India, se vuelve a Tailandia por primera vez desde 2007 cuando se disputó la última edición del desaparecido Johnnie Walker Classic, se aumenta la presencia en China con el Shenzhen International a pesar de la estrecha vinculación de este país con el PGA Tour y se salva de la quema el decano Abierto de Hong Kong, no sin antes mejorar las prestaciones del Open de Malasia y del Volvo China Open, único reducto de patrocinio de Volvo tras romper relaciones con la agencia de representación y organización IMG y abandonar a su suerte al torneo de campeones y al depauperado World Match Play.

Ya en octubre posiblemente se haga oficial la elección de Alemania como sede de la Ryder Cup de 2022, lo que lejos de desanimar al resto de candidaturas “perdedoras” les permitirá poner en marcha la maquinaria con la mente puesta en 2026, lo que se debería traducir en la renovación de los alicaídos abiertos de Italia, Austria o España, siempre con la amenazante presencia de una candidatura turca dispuesta incluso a recoger el testigo de Dubái al frente de una carrera con la copa de las cien guineas en el horizonte de la línea de meta.

Y no deberíamos despedir el año sin recibir noticias del heredero de George O’Grady al frente del Circuito Europeo, de los plazos de regreso de Gleneagles al primer plano mediático (¿en la forma de un nuevo World Golf Championship?) o del futuro del Celtic Manor Resort una vez finalizada su remodelación (¿sede del World Match Play Championship?).

Al otro lado de la balanza, 2015 servirá para constatar la desértica realidad de Andalucía como referente del golf profesional en el viejo continente. Por tercer año consecutivo, el golf de máximo nivel esquivará los recorridos donde hasta no hace mucho se decidía el mejor del año en Europa, se celebraban campeonatos de las series mundiales de golf y donde el abierto nacional tenía al sol y al público sevillano como los principales artífices de un éxito de promoción turística en el apetecible mercado nórdico. El Seve Trophy no regresará a su compromiso bienal con el recuerdo del mejor golfista europeo de la historia. Definitivamente, la EurAsia Cup lo ha relevado en su función de campo de pruebas de los futuros integrantes del equipo europeo de la Ryder Cup.

Hasta aquí puedo leer…

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