Una entrevista con Sean Foley

Enrique Soto | 29 de octubre de 2013

Es uno de los entrenadores con una visión más técnica y científica del golf. Siempre lleva a mano una cámara capaz de grabar a alta velocidad. Suelta frases, de vez en cuando, como “el ángulo de ataque frente a los vectores horizontales” o expresiones como “inclinación torácica”. Se trata de Sean Foley, el entrenador de Tiger Woods, Hunter Mahan, Lee Westwood o Justin Rose. En la entrevista que os adjuntamos, concedida a Bloomberg, cuenta detalladamente cómo ve la enseñanza aplicada al golf y cómo se relaciona con sus jugadores.

Aquí van algunos de los puntos fuertes:

– La diferencia de entrenar a uno de los mejores jugadores del mundo frente a un joven prometedor es que empiezan por sus puntos más débiles, mientras que en el caso del segundo se trabaja lo básico (grip, stance, comportamiento del cuerpo…).
– Es por ello que Foley no se atribuye un mérito enorme en las victorias de sus jugadores. A parte de él, cuentan con el apoyo de un preparador físico, un entrenador de juego corto (a veces), un psicólogo deportivo, su familia…
– Su principal meta como entrenador es la búsqueda del golpe perfecto.
– A pesar de que Luke Donald acudió a él para unirse a su extensa lista de pupilos, se negó, ya que no cuenta con tiempo como para atender a todos y mantener su vida familiar.
– Le encantaría entrenar a Furyk ya que, al no estar interesado en la búsqueda del swing perfecto (sino del golpe perfecto), sabe que Jim está siempre cerca de unos datos muy buenos que le han llevado a ser el cuarto en la lista de ganancias de la historia.
– El problema de la instrucción de golf es que hay demasiadas opiniones. Por otra parte, está la ciencia, que está desmintiendo muchas de ellas. Sin embargo, él no descarta todas las opiniones ya que, por ejemplo, la de Harvey Penick, que estuvo setenta años enseñando, puede llegar a ser muy válida. Otro ejemplo es Ben Hogan, que no contaba con los avances de la actualidad pero pegó a la bola de un modo en el que nadie lo hace ahora.
– Sería “estúpido” pedirle a Tiger que realizara el mismo swing que en el año 2000 porque su cuerpo no es el mismo. No tiene la misma flexibilidad, no es tan joven, ha sufrido cuatro operaciones en la rodilla izquierda y no tiene tanto tiempo para practicar como antes.
– El año pasado le preguntaron cuándo Tiger volvería a ser el mismo y le contesto: “Acaba de ganar cinco torneos en ocho semanas. Eso es como toda la carrera de Luke Donald, que es uno de los mejores de su generación, en ocho semanas”.

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