Zona Pro

Rafael Cabrera-Bello está decidido a ir a Medinah

Enrique Soto | 03 de agosto de 2012

Rafa llegó a liderar el Bridgestone Invitational a mitad de vuelta

No es el jugador con el swing más elegante del mundo ni quizá sea el más carismático de todos, pero por momentos, Jim Furyk jugó la primera jornada del Bridgestone Invitational vestido de esmoquin, pegando cada tiro a bandera con oportunidades de que la bola entrara en el hoyo y sin manchar en ningún sentido un juego de tee a green impoluto, desde la calle hasta una oportunidad de birdie. Mientras el Firestone Country Club se encontraba algo húmedo y exigía más que habilidad, precisión, Jim fue clavando hoyo a hoyo las directrices de una estrategia perfecta, en la que solo los jugadores más sólidos fueron capaces de seguir su ritmo.

Si por algo se ha caracterizado el estadounidense es por un enorme espíritu competitivo. En el mismo campo que vio en 2001 cómo era capaz de aguantar siete hoyos de playoff frente a un Tiger Woods de pura raza, Furyk compitió como si en cada hoyo hubiera una oportunidad de ganar el torneo. Al ser preguntado sobre si el campo se adaptaba bien a su golf, el estadounidense respondió: “Sí. Me gustan los campos de diseño viejo y clásico, son los que más disfruto jugar y los que mejor se adaptan a mi vista”. Mientras la Ryder Cup se acerca en el calendario, y después de ver cómo Furyk se quedaba a las puertas de su segundo U.S. Open, llega a Firestone, después de jugar en Canadá, completamente encendido.

Y por razones como ésta, la Ryder no solo se juega durante una semana. Sus efectos se dejan sentir en un periodo amplio, desde las semanas previas a la competición hasta meses después de ser disputada. Furyk lidera y tiene en mente jugar en Medinah. “Mentiría si dijera que no se me ha pasado por la mente. Sé exactamente dónde estoy (decimoquinto en puntos) y he jugado en los últimos siete equipos. Soy consciente de que está en mi cabeza pero la única forma de mejorar es preocuparme del golf, del siguiente golpe y el siguiente hoyo e intentar olvidarlo en la medida de lo posible”. No es el único en una situación parecida. Aunque todavía no ha estado en ninguna Ryder, un jugador español salió a jugar un World Golf Championship como si su clasificación para el equipo europeo fuera una necesidad.

Rafael Cabrera-Bello firmó una vuelta de cuatro bajo par y se encuentra a tres impactos de los fantásticos 63 de Furyk. Y si el americano había cimentado su vuelta en la consistencia, el grancanario no fue menos. Rafa se mostró tan sólido a lo largo de la jornada que llegó a liderar el torneo con menos cinco a mitad de vuelta, dando la sensación de que podía romper la clasificación desde el primer día. Solo un bogey en el último hoyo del día le privó de llevar a la práctica la idea que había tenido en mente a lo largo de los dieciocho. “Firestone no es un campo que te deje un gran margen de error ni fallar en algunos aspectos del juego. Tienes que estar fino en todo y, en mi caso, así he estado hoy. Me he mostrado muy sólido del principio al final”, comentó Rafa al finalizar.

El español ha estado lidiando con una dificultad añadida. Desde comienzos de semana ha  tenido problemas estomacales que el martes solo le dejaron tirar unas veinte bolas en la cancha de prácticas y que el jueves le impidieron desayunar en condiciones. “Sabía que no iba a pasar, nunca iba a abandonar este torneo. Es demasiado importante como para retirarse, eso estaba completamente fuera de mi cabeza”. En su mejor temporada como profesional, no podría haber comenzado de mejor forma la primera de las dos semanas que decidirán si estará o no en el equipo de Jose María Olazábal. La contundencia con la que ha comenzado la parte más importante del año invita al optimismo.

Otro jugador que se está jugando su presencia en Medinah es Sergio García, que no ha comenzado nada mal esta semana. Sergio firmó solo dos bogeys en su vuelta y cinco birdies le permitieron finalizar con menos tres, a cuatro impactos del liderato. El castellonense también fue protagonista en las primeras horas de torneo al colocarse con cuatro bajo par hasta el hoyo 18, donde desde el medio de la calle falló el green. “Aparte de ese error, creo que jugué bien. Creo que pegué bastantes buenos golpes. Podría haber pateado mejor, no hay duda, hubo buenas oportunidades. Pero hacer 67 golpes en este campo nunca es malo”.

A un golpe de Furyk y en segunda posición en solitario se ha desmarcado Lee Slatery, campeón del pasado Madrid Masters en El Encín. Con cuatro bajo par, junto a Rafa Cabrera-Bello, un formidable Bubba Watson sigue mostrando la autoridad que le otorgó ganar en Augusta y amenaza durante una semana más el liderato. Ben Crane, Simon Dyson, John Senden y Luke Donald firmaron los mismos 66 golpes. El número uno del mundo defendía su trono frente a Tiger Woods, que después del Open Championship tenía la oportunidad de volver a lo más alto más cerca que nunca desde que lo abandonara. Puede que el inglés no sea el jugador más carismático que ha pasado por esa posición pero hay una razón para ello: su estrategia no ha variado un ápice desde que lo consiguiera, y ya lleva 58 semanas.

Rory McIlroy y Tiger Woods finalizaron con una vuelta de par. La del primero pareció buena al comenzar con tres bogeys en sus primeros cuatro hoyos. La del estadounidense fue completamente opuesta. Tiger iba menos tres en el hoyo 11 y cometió bogeys en el 13, 16 y 18, después de fallar un putt de menos de un metro en éste último. Con el mismo resultado finalizó Álvaro Quirós, que está empezando a dar serias muestras de mejora en los greenes. Solo un golpe más necesitó Gonzalo Fernández-Castaño para terminar con 71 impactos.

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