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Zona Pro

Otro pequeño gran danés

Alfonso Martínez | 01 de abril de 2013

Para la inmensa mayoría de nuestros lectores el pasado lunes pasará a la historia reciente del golf profesional como el día en el que ni la madre naturaleza y su lluviosa carta de presentación pudieron evitar que el tigre de Cypress recuperara su posición al frente del golf mundial, se coronara por octava vez en uno de los torneos regulares con más solera del siempre competido PGA Tour y, de paso, redondeara su puesta a punto para lo que se prevé un paseo triunfal por los verdes greens del Augusta National.

Sin embargo, si dedicamos unos segundos a descender con la mirada por la tabla de clasificación de este reconocimiento en vida al bueno de Arnold Palmer descubriremos al más reciente exponente de la cantera escandinava, un golfista danés que a sus 23 años está a punto de superar la última meta volante de una incipiente carrera profesional forjada en las procelosas aguas del Challenge Tour y demás satélites de la Nordic League, ya que dentro de diez días respirará por primera vez el embriagador aroma del The Masters Tournament.

Nacido a veinte kilómetros al noreste de Copenhague, en el municipio de Fureso, Jacob Thorbjorn Olesen ya dejó buena impronta de su excelencia golfística en el verano de 2009 cuando se encaramó a la cuarta plaza del Masters Escandinavo gracias a una tarjeta final de 68 impactos, la mejor del día junto a la del galés Jamie Donaldson, a la sazón escudero del argentino Ricardo González, quien a sus cuarenta años cerraría así (por el momento) su vitrina de entorchados en el Circuito Europeo. Treinta y dos mil euros en el bolsillo y un aviso a navegantes que se confirmaría poco tiempo después.

2010 fue el año de su debut como miembro de pleno derecho del secundario Challenge Tour, aunque ya antes había logrado un trigésimo cuarto puesto en el The Dubliner Challenge de 2008 (952 €) y sendos top ten en el SK Golf Challenge (T5º, 7.117 €) e Italian Federation Cup (T9º 3.450 €) de 2009, además de su notable cuarta plaza escandinava ya mencionada. En su primera temporada completa hizo valer con creces su pegada desde el tee para asentarse en la tercera posición final y hacerse con un salvoconducto para la primera división golfística europea. ¿El secreto? Seis top ten con una segunda posición en el dotadísimo M2M Russian Challenge Cup, y una esperada victoria en el The Princess sueco, campeonato auspiciado por el mundialista Henrik Stenson y donde aventajó en dos golpes a otra joven perla del viejo continente, el austríaco Bernd Wiesberger, quien saltaría a la fama dos años después con su triunfo en el The Ballantine’s Championship surcoreano.

Los alevines del viejo continente tienen más que asumido que es crucial un buen inicio de campaña en las giras que el circuito organiza por el lejano oriente y Sudáfrica si quieren garantizarse su presencia en la primavera europea. Y Thorbjorn Olesen parece que se aprendió esta máxima al dedillo. Sus dos primeras incursiones en su aventura como rookie se tradujeron en un segundo y un noveno puestos en el Alfred Dunhill Championship y el South African Open, respectivamente. Suficientes para asegurarse a corto plazo su tarjeta y darse el tiempo necesario para hacerse a las costuras de su nueva realidad golfística y resarcirse de varios cortes fallados y regresar con fuerza a tiempo del The Open Championship.

A diferencia del The Masters Tournament, major por invitación donde a no ser que tengas detrás el soporte financiero del siempre apreciado mercado asiático (¿verdad, Ishikawa?) la única puerta de acceso es a través de una sensacional actuación en el Circuito Europeo vía top 50 del ránking mundial, o una carrera contrarreloj por el top 30 de la FedEx Cup, con improbable victoria incluida en alguna de sus paradas regulares, el The Open Championship sí hace gala de su carácter abierto y establece a lo largo y ancho del planeta golfístico una serie de previas para garantizarse así la presencia de los deportistas más en forma. Así, si nuestro inexperto danés se había dado de bruces con hasta nueve cortes fallados en las siguientes once apariciones que sucedieron a su fulgurante comienzo africano, sendos subcampeonatos en los abiertos nacionales de Italia y Francia, y en ambos a un solitario impacto de la gloria, cimentaron su clasificación para su primer grande, el Abierto Británico del Royal St George’s Golf Club.

Poco más que añadir a una esperada eliminación a las primeras de cambio (+7) y a un major donde Darren Clarke serenó al fin su putter y mantuvo a raya a los estadounidenses Phil Mickelson y Dustin Johnson. Del resto de la temporada, a destacar su participación en la Copa del Mundo por países, en sustitución de su compatriota Thomas Bjorn (T13º, a ocho golpes de la dupla norteamericana), su clasificación para la gran final del Circuito Europeo en Dubai (48º en la Race) y su infructuoso asalto al top 100 del ránking mundial (164º, después de comenzar el año el 114º).

Ya en su segundo año en el European Tour, 2012 fue el año de su confirmación europea. Primera victoria en Sicilia en condiciones muy difíciles, primer corte superado y primer top ten en un major, el The Open Championship (donde exhibió un notable desparpajo al verse emparejado con Tiger Woods) primera participación en un grande al otro lado del Atlántico (T27º en el US PGA Championship de Kiawah Island y Rory McIlroy), primer garbeo por los exclusivos fairways de los Campeonatos de las Series Mundiales de Golf (T11º, WGC HSBC Champions), y primera irrupción en la plana mayor del golf internacional, el top 50 de la clasificación mundial, y todo gracias a su vigésimo quinto lugar en el DP World Tour Championship.

¿2013? Fichaje de campanillas por Nike, segundo en Abu Dhabi, tercero en el clásico del desierto dubaití y séptimo en el Arnold Palmer Invitational. ¿El Masters de Augusta? Su siguiente objetivo, aunque un inoportuno incidente automovilístico le tiene renqueante y con dolores en la espalda… ¿La tarjeta del PGA Tour? Su siguiente meta…

Quédense con este nombre, Thorbjorn Olesen.

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