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Zona Pro

McIlroy en los despachos de abogados

Enrique Soto | 12 de noviembre de 2013

No ha pasado demasiado tiempo desde que Rory McIlroy declarara querer seguir manteniendo una relación cordial con los medios. Los rumores de su ruptura con Caroline Wozniacki, a mediados de año, le ponían de nuevo bajo focos y él los desmintió, una vez más, avisando de las posibles consecuencias. En el otro lado estaba Tiger Woods, respondiendo una y otra vez a las mismas preguntas con frases secas y cortantes. Rory no quería tener que llegar a eso; volverse tan diplomático que terminara hablando sin decir realmente nada, encriptando sus pensamientos. Lamentablemente, de todo se cansa uno.

Han cambiado tantas cosas en su vida durante los últimos once meses que es probable que no veamos de nuevo la versión jovial y desenfadada del ganador de dos grandes y dos órdenes de mérito, la del dominador afable opuesto a la frialdad de Woods. “He visto más despachos y más abogados este año de los que pienso ver en toda mi vida”, declaró hoy, a unos días de la disputa del DP World Tour Championship. “Es algo por lo que no quiero volver a pasar, y voy a asegurarme de que así sea”. Primero fue Horizon Sports Management, su antigua agencia de representación; luego llegó la demanda de Oakley, sobre su contrato de patrocinio con Nike Golf.

Pero ahora todo parece más claro para el joven de veinticuatro años. Fue octavo en el PGA Championship, el grande que defendía, y tras una segunda posición en el Abierto de Corea fue capaz de finalizar sexto en el HSBC Champions, llegando a liderar el torneo. Su golf y sobre todo, su cabeza, parecen estar alcanzando el equilibrio necesario para volver a la cumbre. “Hace falta tener la mente lo más despejada posible y es difícil que eso suceda cuando tienes otras cosas que te afectan”, continuó. “Primero, no quieres que sucedan y segundo, sientes que no deberían estar pasándote a ti”.

Sus palabras, como siempre, parecen tener un peso inamovible dentro de su ideario. Porque si por algo se ha caracterizado Rory a lo largo de su corta carrera como profesional es por tener una capacidad de aprendizaje altísima, preparada para tirar por la borda un Masters y arrasar en el siguiente US Open como quien se sacude las migas del pan tras la comida. “Ha sido una distracción y por suerte no he tenido que lidiar tanto con ello como otras personas a mi alrededor. Es algo que no quería en mi vida”, dijo tajante. Y es probable que no vuelva a pasar. Las piezas están volviendo a situarse en su lugar más adecuado y su juego está subiendo escalones a una velocidad endiablada, como cuando apareció desde un lugar desconocido a mediados de 2012 y arrasó en un final de temporada memorable.

Ahora, pasada la tormenta, recuerda también algo que le dijo Woods cuando era el mejor del mundo: “A veces tienes que decir ‘no’, poniéndote primero a ti mismo. Necesito hacerlo para mantener mi nivel. Es algo que me dijo Tiger: ‘Tienes que recordar que siempre estás tú primero’. Y ya sabéis como es Tiger”. El chico jovial y desenfadado se está transformando en algo distinto; quizá de forma inevitable. También lo dijo Annika Sorenstam en el punto álgido de su carrera: “El número uno es el lugar más solitario del mundo”. No hay tantos amigos, anuncios ni relaciones cordiales; solo un jugador, la bola y el siguiente hoyo, en una progresión infinita. McIlroy está madurando.

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