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Zona Pro

Lydia Ko es el presente

Enrique Soto | 26 de agosto de 2013

Un batallón de las jugadoras que participaron en la última Solheim Cup copaba la tabla del CN Canadian Women’s Open, a falta de una jornada. En lo más alto estaba Caroline Hedwall, la joven que no cedió un solo punto en Colorado, seguida de Brittany Lincicome, Suzann Pettersen, Karine Icher, Gerina Piller… Contagiadas todavía por las revoluciones de una competición por equipos, se abrieron hueco en el Royal Mayfair Golf Club a base de birdies. Una chica de dieciséis años merodeaba alrededor, una invitada tímida y silenciosa a una fiesta para mayores de edad.

Lydia Ko se había convertido en la jugadora más joven en ganar un torneo del LPGA Tour hace doce meses. Fue en este mismo evento, en un campo distinto, pero también ante lo más granado del Ranking Mundial. Se podría decir que tuvo su semana, que su juventud tendría que pasar la dura prueba del tiempo, que el talento no es algo esporádico y fortuito, sino que es preciso saber trabajarlo o, como decía Leibovitz, alimentarlo. Lydia tendría que demostrar que lo que indica su pasaporte poco tiene que ver con lo que sucede en su cabeza, al menos dentro del campo.

Partiendo a dos impactos de la cabeza, firmó un par en su primer hoyo del día. Lo que vino después fue una de las múltiples formas que es capaz de adquirir ese talento. Birdie al 2, al 3 y al 4, par al 5, birdie al 6, par al 7, birdie al 8. No había ni llegado a la mitad de su vuelta cuando ya se encontraba con menos cinco en el día, menos catorce en el acumulado. Puede que le diera tiempo a echar un vistazo a la clasificación y comprobar que Hedwall sufría ante su primera gran oportunidad de victoria (más uno), que Pettersen aguantaba el ritmo a duras penas o que Lincicome no terminaba de encadenar varios birdies seguidos. El caso es que Lydia, una vez más, se estaba quedando sola en lo más alto.

Así que, en los nueve segundos, aplicó la estrategia de las jugadoras que necesitan teñirse las canas, es decir, controlar el juego. Es algo mucho más complejo que atacar desesperadamente cada bandera, donde el control de los nervios es tan importante como respirar. Durante media vuelta, Ko se dedicó a ejecutar el plan preferido de Tiger Woods: controlar el partido mientras el resto se peleaban por alcanzarla. Llegó al 18 con ese menos cinco y, como colofón, firmó otro birdie. “Estoy algo sorprendida, pero he jugado un gran golf, que es por lo que estaba más contenta”, declaró. “Mi objetivo era hacer cinco abajo del campo y jugar mi propio golf. Si alguien me superaba, no podía hacer más por evitarlo”.

Icher, con menos diez, se llevó los trescientos mil dólares para la ganadora, dado el estatus amateur de la neozelandesa. Lincicome y Hedwall fueron terceras con menos nueve, I.K. Kim y Stacy Prammanasudh, quintas con menos ocho, mientras que Masson y Petterssen empataron en la séptima posición. Carlota Ciganda fue trigésimo cuarta y Azahara Muñoz y Belén Mozo cuadragésimo octavas.

La jugadora más joven de la historia en ganar en el LPGA Tour se llama Lydia Ko, que triunfó en Canadá con 15 años, cuatro meses y dos días. La segunda más precoz, ahora también es ella. Pero más que dejarnos llevar por los números o lo que nos dice el sentido común, con esta chica es preciso, más que nunca, verla jugar al golf. No es futuro, carne de récords ni candidata al Hall de la Fama, sino un poderoso presente.

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