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Zona Pro

La parada de Michelle Wie

Enrique Soto | 26 de julio de 2012

Michelle Wie, con 17 años, disputando el Sony Open del PGA Tour

“Puede que no esté jugando. Puede que esté quemada. No soy una persona que pueda estar las veinticuatro horas del día pensando, viviendo, comiendo y respirando golf. Si hiciera eso, podría terminar harta de ello”. Son palabras de Michelle Wie, una de las jugadoras con mayor talento natural que se han visto en los últimos años y que, recientemente, está pasando por una mala racha de resultados. A sus seis cortes fallados en el LPGA Tour hay que sumarle que su mejor posición hasta la fecha es un trigésimo tercer puesto en el Sybase Match Play Championship, torneo que ganó Azahara Muñoz.

Y es que la palabra “talento” cuando se habla de Wie es tan evidente que con tan solo trece años se convirtió en la jugadora más joven de la historia en pasar el corte en el U.S. Women’s Open. Récords a parte, merece la pena pensar en una joven de esa edad luchando contra el rough más alto de la temporada y pateando en unos greenes endiabladamente rápidos. La escena es más típica de una película de terror, sin embargo,  Michelle no sólo fue capaz de afrontar el reto sino de superarlo con creces. Deslumbrada por los focos, abriéndose paso en un mundo ya de por sí duro para las más experimentadas, Wie se presentaba madura y serena. El futuro era ella.

Su desmedida precocidad no terminaba ahí. Unos años después se quedaba a un impacto de pasar el corte en el Sony Open del PGA Tour, dejando boquiabierto al mundo tras firmar 68 impactos en la segunda jornada frente a jugadores que, literalmente, podrían ser sus padres. Ni la distancia desde el tee parecía un impedimento para Wie, que lo tenía todo para dominar al más puro estilo Tiger Woods, esto es, revolucionar el deporte. La pregunta que se alzaba en torno a ella no era tanto el si sería capaz de conseguirlo, sino cuándo, y probablemente fuera ése el momento en que comenzaran los problemas. Michelle, al fin y al cabo, no era más que una niña.

Han pasado ocho años y Michelle no ha sido capaz de encarnarse en todo lo que se escribió sobre ella. Mientras estudiaba en la Universidad de Stanford consiguió ganar dos veces en el LPGA Tour, años 2009 y 2010, y fue capaz de terminar entre las tres primeras en cada uno de los majors que se disputan cada temporada. Éste iba a ser el año definitivo. Wie se graduaba y podría centrarse en la actividad para la que verdaderamente estaba predestinada, el golf, y el talento sumado al trabajo resultaría en más victorias, grandes y el número uno del mundo. Como si de una prueba de fe se tratara, éste está siendo su peor temporada como profesional.

Cuando se habla del peligro de implicar seriamente a jugadores muy jóvenes en la vida de un adulto se tienen en mente historias como la suya. Michelle Wie es demasiado buena como para no ganar numerosos torneos pero su trayectoria como jugadora no ha seguido la misma dirección que el tiempo, sino que ha dado saltos. Y las personas, de vez en cuando, necesitan hacer paradas en el camino. La primera de ellas la estamos viendo esta temporada, en forma de mal juego y resultados, pero la verdaderamente importante tendrá que llegar de su parte. Una vez se produzca y Michelle vuelva a reencontrarse con el golf, podremos volver a hablar de sus hazañas.

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