La impresión 3D llega al golf

Óscar Díaz | 22 de enero de 2013

La fabricación de objetos tridimensionales superponiendo capas de material ya no es exclusiva de los grandes conglomerados empresariales ni de los relatos de ciencia-ficción. Aunque muchas de las marcas líderes del mercado del golf llevan años utilizando esta tecnología para desarrollar sus prototipos, la llegada al ámbito doméstico de las impresoras 3D ha abierto las puertas a una auténtica avalancha de aplicaciones, algunas de ellas relacionadas con nuestro querido deporte.

Para empezar, en la reciente feria Euromold 2012 se presentó un wedge de golf a tamaño real producido en la Objet1000, una impresora 3D industrial que permite el uso de diversos materiales en un único objeto. Aunque el palo no se pueda utilizar (sospechamos que la varilla y que la cabeza no resistirían un impacto contra una bola de golf), el ahorro de tiempo y de dinero que supone la elaboración de prototipos sin recurrir a caros y prolongados procesos de modelado tradicional es considerable.

Y si bien aún falta tiempo para que podamos fabricarnos palos en casa con impresoras 3D, ya hay quien le ha buscado las “vueltas lúdicas” a esta tecnología, como Matt Underwood y el equipo de desarrollo de la impresora Vision 3D, una máquina que apenas cuesta 600 € y que han utilizado para crear un campo de minigolf de juguete.

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