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Zona Pro

La explosión de confianza de Brandt Snedeker

Enrique Soto | 24 de septiembre de 2012

"Esto es por lo que trabajas toda tu vida"

Davis Love III tenía razón. Apostó por un jugador con solo una victoria esta temporada, tres en toda su carrera, por un motivo fundamental: pateaba bien, y su equipo iba a necesitar embocar todos los putts posibles en la batalla de Medinah. Lo que en ningún momento podía esperar el capitán americano es que su elección iba a confirmarse como uno de los mejores jugadores del mundo unos días antes del comienzo de la de la Ryder Cup. Brandt Snedeker era el quinto clasificado en la FedEx Cup y tenía que ganar el Tour Championship si quería salir también victorioso en la competición del K.O. Él lo sabía cuando salió líder del torneo al comienzo de la cuarta jornada y, como acostumbran a hacer los grandes campeones, se alimentó de la causa para lograr el objetivo final. Cuanto más cerca estaba de conseguirlo mayor fue su convicción.

“No jugué bien en el PGA Championship y cuando acabó el torneo estuve estudiando qué áreas del juego podía mejorar, llegando a la conclusión de que sólo tenía que hacer lo mismo que estaba haciendo”, declaró Snedeker. “Cuanto más difícil se volvía el campo, mejor jugaba. Tenía que sacar partido de mis mayores virtudes, de mi putt. Conseguí salvar pares importantes y cuando necesitaba embocarla, lo conseguí. Cuanto más me centraba en eso, mejor jugaba”. De este modo, el ganador de la FedEx Cup y el mejor pateador del año en el PGA Tour sentenció el torneo desde un silencio profundo, en la distancia crítica y vital donde se deciden los torneos. Brandt embocó esta semana 61 de los 62 putts que tuvo por debajo de los tres metros, y en el 17 metió su bola aprochando para birdie en lo que hasta entonces había sido un hoyo claro para errar. Llevaba dando pequeños pasos durante los cuatro días de competición para proclamarse ganador y cuando llegó el momento crucial estaba sobradamente preparado.

Uno de los jugadores que más dudas despertaba de cara a la Ryder sufre una explosión de confianza a solo unos días del comienzo. Mantuvo a raya a Justin Rose, que finalizó en segunda posición a tres golpes de distancia. Venció a Rory McIlroy y Tiger Woods a los puntos, que finalizaron segundo y tercero respectivamente en la FedEx. Y por encima de todo ellos, Snedeker se venció así mismo al demostrarse válido para soportar la presión aunque la sangre hirviera por dentro. Tarde o temprano el ganador es siempre alguien que, en primer lugar, creyó que podía conseguirlo.

Un regusto amargo queda en los que contemplaron a McIlroy ganar dos de los últimos tres torneos y no salir victorioso con los diez millones de dólares bajo el brazo. “Brandt merecía ganar”, comentó el norirlandés. “Sabía lo que tenía que hacer y jugó mejor que el resto. Con el control de su propio destino fue capaz de venir aquí y ganar, por lo que es el claro merecedor”. Son las palabras del campeón vencido, las mismas que le dedicó Frazier a Alí (“Te he dado golpes que derriban paredes y te has mantenido firme. Eres un gran campeón”) al no encontrar la recompensa por sus esfuerzos. Pero no conviene olvidarlos, porque en esta edición se ha desvelado uno de los puntos más débiles del formato actual de la FedEx Cup. El golf es un deporte en el que ganar es una excepción, y partiendo de esa base, McIlroy torció la realidad ganando dos semanas consecutivas durante los Playoffs. Si bien es cierto que no rindió bien en la final, no conviene perder de vista un hecho muy relevante para entender por qué ha sido así: siempre es más difícil la segunda victoria que la primera, la sexta que la quinta, el primer torneo regular después de un grande. A pesar de que McIlroy ha jugado mejor que Snedeker durante las últimas semanas, llegó a la final en una clara desventaja: tenía que ganar, una vez más, por tercera vez en sus últimos tres torneos. Aunque de un forma subrepticia, le estábamos pidiendo a un joven de 23 años que después de ganar su segundo major en dos temporadas venciera también en su tercer torneo consecutivo frente a sus rivales más directos, algo que se ha conseguido pocas veces en la historia. Existe una carga máxima de expectativas que un jugador es capaz de soportar o un número de victorias determinado que un cerebro puede asimilar. Cada uno tiene las suyas pero durante el día de ayer el marcador de McIlroy señalaba cuatro, mientras que el de Snedeker solo una.

Las eliminatorias por puntos funcionan bien en otros deportes, donde las victorias son más habituales, pero en el golf siempre fueron una excepción. El que Brandt se proclamara campeón de la FedEx Cup confirma que lo verdaderamente importante de esta competición se desarrolla durante cuatro días en el Tour Championship, y nada más. El público lo sabe y entiende del mérito de Rory al exponerse constantemente a la competición, abandonando las comodidades que otorga ser el número uno. Por eso ayer en East Lake le aplaudió a su llegada a cada uno de los greenes, en lo que debería ser un anticipo del comportamiento de los espectadores la semana próxima. Este final de temporada ha resultado espectacular y los focos apuntan ahora a lo que podría ser su apoteosis. En Medinah, se puede escuchar el sonido de la hierba creciendo.

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