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Zona Pro

La dinastía japonesa en el PGA Tour

Enrique Soto | 02 de diciembre de 2013

Ryo Ishikawa tenía solo quince años cuando compitió en su primer torneo como profesional en el Japan Golf Tour. Se trataba tan solo de un prometedor amateur que buscaba algo de experiencia ante los mejores de su país, medir si sus fuerzas estarían a la altura de lo que se le exigiría en un futuro no muy lejano. Pocos conocían algún dato de la vida de ese chico, pero cuatro días y unos cuantos birdies más tarde, empezarían a averiguar unos cuantos. En efecto, Ryo ganó aquel campeonato y se convirtió en el más joven de la historia del circuito en alcanzar un hito de esas características. Un año más tarde se pasó al profesionalismo, alcanzó un puesto entre los 100 mejores del Ranking Mundial y fue apodado como “Hanikami Oji”, es decir, “El Príncipe Tímido”.

Fueron días felices para el Príncipe. Tuvo la oportunidad de disputar sus primeros majors gracias, en parte, a un deporte ávido de los miles de aficionados japoneses que le seguían; ganó cuatro torneos de su circuito en 2009 y otros tres en 2010, batiendo todos los récords de precocidad existentes y, sobre todo, fijando claramente sus ambiciones en la otra punta del mundo, es decir, Estados Unidos.

Ishikawa jugaba una media de diez torneos al año en el PGA Tour y sus resultados estaban muy lejos de lo que se esperaba de un príncipe. Muchos abogaban por la paciencia, argumentando que un chico de esa edad necesitaba de un lógico proceso de maduración para triunfar en las grandes ligas. La prensa nipona defendía esta idea, como diciendo, “cuando lo consiga veréis de todo lo que es capaz”. Pero el tiempo pasaba y Ryo seguía enfrascado en una racha que, por entonces, parecía algo más que mala; parecía la realidad. Con apenas veinte años, pasaba los meses viajando de continente a continente, una semana en Tokyo y otra en Florida, esforzándose por demostrar que su talento sí pertenecía a la más antigua de las realezas, la del talento.

Una vez comprobó que para demostrar todo ese potencial debería medirse constantemente ante los mejores, se asentó en Estados Unidos durante todo el 2013. Fueron veintitrés torneos, diez cortes fallados y un solitario décimo puesto en el Byron Nelson Championship; en otras palabras, un rotundo fracaso. Ryo perdió la tarjeta del circuito que un día debería reinar mientras un compatriota suyo, con un pasado menos ilustre, llegaba de una forma silenciosa y contundente a relevarle.

Hideki Matsuyama, un estudiante de la Tohoku Fukushi University (Sendai), se hizo profesional en abril y, tras debutar con un décimo puesto en su primer campeonato, consiguió su primer triunfo en el segundo, el Tsuruya Open. No había sido un comienzo tan espectacular como el de Ishikawa, pero el chico prometía maneras. En sus siguientes dos pruebas firmó dos segundas posiciones y, a finales de mayo, ganó su segundo torneo. No, aquel joven no se andaba con dudas cuando se trataba de jugar al golf.

Consiguió una invitación al US Open en Merion, el escenario que habitualmente suele convertirse en una carnicería o una suerte de prueba por la supervivencia y terminó décimo, mejorando el mejor registro de Ryo en cinco años en las grandes citas. En el Open de Muirfield fue sexto y así, de una forma mucha más tímida que el príncipe, aceleró la entrada de Japón en el panorama golfístico. Jugó siete torneos este año, pasó seis cortes (falló en el Sony Open, su primera prueba) y su peor registro fue una vigésimo primera posición. Debutó también en la Presidents Cup.

Ahora, con la temporada llegada a su fin, se ha convertido en el único rookie de la historia del Japan Golf Tour en ganar su lista de ganancias. Cuatro triunfos y otros seis top 10 en trece eventos son los registros de la nueva referencia de un país de grandes jugadores pero que, quizá por la distancia o el choque cultural, no ha sido capaz de encumbrar a un grande entre los grandes. Hoy no está claro quién es el príncipe o embajador nipón, puesto que Ryo respondió al desafío con un segundo puesto en Las Vegas. Lo que sí parece evidente es que el sol comienza asomar de nuevo por el Este.

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