La ausencia de Tiger hunde las audiencias del US Open

Redacción | 19 de junio de 2014

Último putt de Kaymer en Pinehurst para alzarse con su segundo major de una manera magistral, un torneo que dominó de principio a fin con mano de hierro, dejando varios récords por el camino y recordando al Tiger más espectacular. Sin embargo, las audiencias televisivas de ese domingo tocaban mínimos históricos.

Con Tiger Woods fuera de juego y Phil Mickelson sin estar metido en la pelea, el US Open 2014 únicamente obtuvo un 3,3 de cuota de pantalla; esto es, un 46% menos que el año pasado con la victoria de Justin Rose o un 50% menos que el 2012, año en que ganó Webb Simpson.

Sin embargo, el dato que genera más preocupación es el hecho de que ha sido el US Open con menos audiencia desde 1997, aunque según sportsmediawatch.com puede que hayan sido los más bajos de la historia, ya que los datos anteriores a esa fecha no son de acceso inmediato y no se han conseguido contrastar.

Las posibles causas de este descenso en las audiencias televisivas pueden ser variadas. Entre otras, estaría el amplio margen con el que Kaymer partía el fin de semana y que dejaba un US Open “aburrido”. Pero esto tampoco parece ser razón suficiente, ya que esa era exactamente la manera en la que Woods ganaba muchos de sus majors y entonces las audiencias se disparaban.

En realidad, es lógico pensar en el «efecto Tiger» como uno de los factores clave. Desde la aparición de Woods, el golf ha vivido una expansión mediática solo comparable a la aparición de Arnold Palmer en los años 50, que llevó un deporte que pasaba de puntillas por los medios a convertirlo en un fenómeno de masas.

Los datos muestran que las audiencias se resienten si Woods no está en un torneo. Como ejemplo, este año tanto The Players como el Masters han reducido notablemente sus ratios sin Tiger: el torneo de Florida bajó un 54% comparado con el de 2013, mientras que en el Masters la CBS obtuvo sus peores resultados desde 1957.

La aparición en el deporte de un líder dominador, que marque la pauta y que sirva como gancho para las televisiones, ha sido siempre determinante en el incremento del interés mediático por ese deporte. Esto ocurrió en el golf en los años cincuenta con Palmer, luego con Nicklaus y más tarde con Woods.

Ahora, con el incipiente declive de la figura de Tiger, muchos coinciden en que volvemos a una era de indefinición, con un puñado de muy buenos jugadores pero ninguna superestrella dominadora que despierte la pasión que levantó un joven de California cuando se enfundó su primera chaqueta verde en 1997.

Deja un comentario

Si estás registrado, la publicación de tus comentarios será instantánea. Asegúrate de escribir correctamente tanto tu nombre de usuario como la dirección de correo electrónico que incluiste durante el registro.
Si no estás registrado, tus comentarios quedarán pendientes de moderación. Regístrate aquí.

Comentario: