Golpes de vértigo

Óscar Díaz | 05 de septiembre de 2014

Lo llevamos en la sangre. Dondequiera que vaya un golfista, echa un vistazo a su alrededor y se imagina pegando un golpe hacia el infinito o preguntándose qué palo haría falta para llegar a un determinado lugar. Y si el paisaje que tiene a su alrededor es montañoso y pintoresco, más.

Hay quienes deciden ir un paso más y se lanzan a jugar campo a través, como los participantes en el Elfego Bacca Shootout de los que hablamos no hace mucho, y otros optan por subirse a lugares inopinados para darse el gustazo de pegar un golpe (esperemos que con bolas ecológicas). Como Morten Klovstad, un golfista aficionado noruego de hándicap 10 que decidió encaramarse al Kjeragbolten, un peñasco encajado entre los farallones que rodean el fiordo Lysefjorden, para pegar un drive desde ese lugar que está a algo más de mil metros sobre el nivel del mar. Como nos cuentan en la web de la PGA, además del riesgo que corrió, Klovstad tuvo que darse casi una caminata de dos horas y media para ascender hasta el peñasco.

Por supuesto, Klovstad no es el único que siente pasión por las alturas y famoso es ya el hoyo 19 del Legend Golf & Safari Resort, el par 3 más espectacular del mundo (y seguramente el más caro, ya que hay que pagar un sobreprecio de 200 $ para poder darse el gustazo de jugarlo). El tee, al que hay que subir en helicóptero una vez finalizada la ronda de juego con los 18 hoyos reglamentarios, está en lo alto del monte Hanglip a 400 metros de altura y desde allí hay que pegar el drive para intentar alcanzar un llamativo green con la forma del continente africano situado a 361 metros.

Padraig Harrington y Raphael Jacquelin, como hemos podido ver, son dos de los profesionales que se prestaron a jugar este espectacular hoyo, pero no son los únicos que se han subido a lugares imposibles para practicar nuestro querido deporte en iniciativas publicitarias o benéficas. Véase a Rory McIlroy, por ejemplo, en el helipuerto del espectacular hotel Burj Al Arab, uno de los símbolos de Dubái.

También tenemos el ejemplo de Briny Baird, Annika Sorenstam y Don Vickery, que se encaramaron a la azotea de un edificio de 40 plantas en la Waterside Plaza de Nueva York para tirar a una diana que flotaba en East River.

Curiosamente, Briny Baird se ha visto implicado más de una vez en este tipo de actividades y aquí podemos verle tirando desde una altura de 32 pisos al campo de béisbol Petco Park, en una promoción de uno de sus patrocinadores.

Y para acabar, un poco de humor. A veces, la búsqueda del paraje más espectacular desde el que pegar una bola de golf no acaba como pensamos…

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