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Es fácil hablar de Tiger

Yago Carrascal | 12 de marzo de 2014

El caddie Steve Williams y su actual jefe, Adam Scott (Foto Getty Images)

En el mundo del golf, todo lo relacionado con Tiger Woods tiende a multiplicarse. Si está jugando un torneo, tres de cada cinco noticias contienen el nombre de Tiger en el titular, y eso si la vuelta es regular o mala. En el caso de que sea buena, como ocurrió el sábado en Doral, el número aumenta hasta casi la totalidad de las noticias que tienen que ver con el ámbito profesional.

La razón es muy clara: Tiger Woods vende. Ya sean palos, ropa, relojes o coches, el californiano vende mucha prensa, muchísima. En este 2014, sin embargo, vende su estado de forma. Sus resultados no son los esperados y eso, en gran medida, se debe a su estado físico. Los dolores en su espalda son tan fuertes que le han obligado a retirarse de un torneo hace diez días y que el mundo entero contemplase cómo luchaba por acabar el WGC- Cadillac Championship el domingo. Y todo eso alimenta (y mucho) a los voraces medios de comunicación en cualquier parte del mundo.

Desde ayer, el californiano tiene además que lidiar con las palabras de su antiguo caddie, Steve Williams. Que la relación entre el portador de la bolsa de Adam Scott y el californiano no es buena es de sobra conocido por todos los que siguen el golf. Desde que rompieran su relación en 2011, etapa en la que Tiger estaba pasando problemas personales y una bajada de rendimiento, el número 1 del mundo y Williams han tenido sus más y sus menos, especialmente a causa de las «rajadas» del último.

Parecía que el agua había vuelto a su cauce durante el Open Británico, cuando Scott y Tiger salieron emparejados a la última jornada, pero a tenor de las últimas declaraciones del caddie neozelandés queda claro que no es así. “Existen diferencias entre nosotros, en especial sobre cómo sucedió todo”, ha afirmado Williams a un medio australiano. “Él piensa una cosa y yo pienso otra, tenemos que solucionarlo, pero de momento aún no hemos tenido tiempo de sentarnos y aclararlo todo”.

Asimismo, Williams resume el estado de forma de su antiguo jefe, con el que ganó trece de sus catorce majors pero que no vence en un grande desde el US Open de 2008. “Antes contaba con el factor de intimidación. Intimidaba tanto a los rivales que le permitía ganar con facilidad, pero ese factor ha desaparecido. Y eso cuenta mucho”, ha admitido el caddie.

En la entrevista también ha hablado de sus intención de retirarse a final de temporada. “Adam (Scott) sabe que este será mi último año a tiempo completo”, ha asegurado. “No estoy ni mucho menos cansado de mi trabajo, pero sí lo estoy de los viajes. Espero que este año sea un gran año para Scott y en 2015 veremos cómo lo podemos arreglar para trabajar a tiempo parcial”.

Por tanto, parece que este será el último año que veremos a Williams de manera regular. Puede que no sea el caddie más querido del circuito, pero nadie negará que es el que ha llevado las mejores bolsas (además de Woods y Scott, ha trabajado para Raymond Floyd y Greg Norman). Con todo, yo no le echaré de menos y estoy seguro de que, por lo menos, habrá uno más que tampoco lo hará.

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