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El Masters en televisión

José Ramón Rodríguez | 08 de abril de 2012

Una de las cámaras 3D que se usan para retransmitir el Masters

Para el jugador del golf la primavera, y con ella el inicio de la temporada, no llega el 21 de marzo, sino el primer fin de semana de la primera semana completa de abril, cuando la televisión lleva a su casa unos de los mayores espectáculos que puede ofrecer el deporte. El Masters es el único grande que se juega año tras año en la misma sede, con lo que el campo se convierte en un protagonista directo del juego, tanto o más que los propios jugadores. Desde hace más de 50 años, de forma ininterrumpida, el encargado de difundir su esplendor es la CBS.

En los primeros años de la televisión, el golf era el peor candidato posible a deporte televisivo. El golf es un deporte de exterior que se desarrolla a lo largo de varias horas, sujeto a los caprichos de la iluminación natural que además varía conforme avanza el día, que se juega de forma simultánea en un área inmensa, difícil de cubrir con cámaras y cuyo protagonista es una minúscula bola blanca que contrasta mal con el verde del terreno y el azul del cielo cuando se ven en blanco y negro. A todo ello había que añadir la escasa resolución de las emisiones de la época y unos receptores cuyas pantallas no pasaban de las siete u ocho pulgadas. No es de extrañar que el deporte más retransmitido fuera el boxeo, un deporte de interior con iluminación artificial y fija, que se desarrolla en un área pequeña fácil de cubrir con cámaras estáticas.

A pesar de todas esas dificultades hubo algunos intentos de retransmitir golf. Una emisora local retransmitió el último hoyo del US Open de 1947, celebrado en el club de golf de St Louis y que ganó Lew Worsham. La retransmisión tuvo la calidad esperable para la tecnología y la experiencia de la época, de modo que en lugar de espolear al resto de emisoras las disuadió y el golf televisado pasó a dormir el sueño de los justos durante casi una década.

Lew Worsham, protagonista en las primeras retransmisiones

Worsham, primer golfista televisivo

Tuvieron que pasar seis años del experimento de St Louis para que se retransmitiera otro torneo de golf. La ABC, de nuevo de forma local, retransmitió el último hoyo del World Championship of Golf que se celebraba en Tam O’Shanter Golf Club, cerca de Chicago. Pero esta vez el inesperado final logró que el programa tuviera gancho. Lew Worsham embocó un wedge de 100 yardas para eagle y ganar el torneo. Al verlo, Jimmy Demaret, que ejercía de comentarista, soltó un espontáneo: “¡Ese hijo de puta la ha metido!”.

Resulta muy llamativo que el mismo jugador ganara los dos primeros torneos televisados de la historia, especialmente cuando Worsham nunca fue uno de los grandes de su época. La mayoría de sus ingresos venía de su trabajo como profesional de club y no como jugador de competición. Ganó seis torneos a lo largo de sus 25 años de carrera y, salvo el US Open que conquistó, nunca tuvo una participación destacada en los grandes.

Un año después, en 1954, la NBC retransmite por primera vez para todo el país la victoria de Ed Furgol en el US Open de Baltusrol, cubriendo el green del 17 y el hoyo 18.

La idea de retransmitir el Masters nació desde el mismo momento de la fundación del torneo. Los rectores de Augusta National, y muy especialmente Clifford Roberts, su presidente, veían en los medios de comunicación la forma ideal de difundir el torneo y dar a conocer el club, con vistas a atraer a nuevos socios que ayudaran a salir de las dificultades económicas con las que el club fue creado.

El Masters de 1934 fue radiado a escala nacional por la CBS, que mantuvo el acuerdo con Augusta National hasta la década de los 40 en que renunció a él, pasando a manos de la NBC. El nuevo contrato le daba a la NBC no solo los derechos radiofónicos, sino también los televisivos.

Con la Segunda Guerra Mundial acabada en verano y con su fin, la obligada pausa en la disputa del Masters, en el otoño de 1945 se celebró una reunión de los rectores de Augusta National que pretendía no solo preparar el Masters de 1946, sino también planificar el papel de Augusta National y del Masters en los años siguientes. Entre las conclusiones destacaba la idea de televisar el torneo, aunque eran conscientes, y así lo hicieron constar, de que probablemente no había ninguna cadena preparada para esa empresa. Aun así lo intentaron con la NBC, recibiendo el esperado rechazo.

Clifford Roberts, factotum de Augusta

Clifford Roberts, factotum de Augusta

El asunto de televisar el Masters nunca fue olvidado, pero quedó en un segundo plano hasta la llegada de la década de los cincuenta. La televisión empezaba a ser un medio poderoso, como se había demostrado en la campaña electoral de Eisenhower de 1952, la primera en la que este medio desempeñó un papel significativo. Clifford Roberts estaba plenamente convencido de la importancia de la televisión y de que era técnicamente posible retransmitir el Masters, como se había demostrado en Tam O’Shanter y en Baltusrol. Además, la retransmisión del US Open puso a la NBC en su punto de mira, por ser la cadena la propietaria de los derechos televisivos del Masters.

El club estaba decidido a retransmitir el Masters. Desde el otoño de 1954 se sucedieron los envíos de misivas y las reuniones con la NBC para que se televisara el torneo, pero la cadena eludía las peticiones de Augusta con la excusa de que con un programa que perdiera dinero era suficiente, y no les faltaba razón. En 1956, después de más de un año de aguantar las presiones de Augusta y dos meses antes del Masters, la NBC renunció a su derecho de renovar el contrato. Augusta National se lanzó a una negociación febril con otras cadenas y a tan solo un mes del Masters se llegó a un acuerdo con la CBS. En un principio la CBS pretendía cubrir solo el hoyo 18, pero Augusta National renunció a la mitad de los 10.000 $ estipulados como pago para sufragar los gastos adicionales de una segunda unidad que cubriera el hoyo 15.

En total, la CBS retransmitió dos horas y media de golf a lo largo de tres días de torneo. Según el hagiográfico libro The making of the Masters de David Owen, la retransmisión fue un éxito, con una audiencia estimada de diez millones de espectadores, la mayoría concentrados en diversos clubes de golf y la CBS recibió innumerables cartas de agradecimiento y felicitación. Desde ese momento hasta nuestros días, solo la CBS ha producido y retransmitido el Masters.

Pero esa sensación de éxito no fue compartida por todos. Los jugadores, en especial Byron Nelson, se quejaron del inconveniente de jugar con los cámaras cerca y rodeados de cables. Pero Clifford Roberts le hizo ver las ventajas de la televisión y lo que podría representar la publicidad como fuente de ingresos que acabaría redundando en un aumento de los premios.

Frank Chirkinian, fallecido en 2011, fue el padre del golf televisado

Frank Chirkinian, fallecido en 2011, fue el padre del golf televisado

El salto de calidad en las retransmisiones del Masters se produce a partir de 1959, con la llegada de Frank Chirkinian a la CBS para dirigir las retransmisiones de golf. Tanto Roberts como Chirkinian tenían personalidades fuertes, eran dominantes e inflexibles (por algo apodaban “el Ayatolá” a Chirkinian). La relación entre ambos fue una fricción continua, a veces un choque de trenes, entre dos titanes poco habituados a ceder que se detestaban por parecerse demasiado. De esa colaboración surgieron muchas de las formas propias del golf televisado que nos son tan habituales hoy día, como dar los resultados con relación al par en lugar de con el acumulado de golpes, la colocación de micrófonos en los tees, de cámaras detrás del jugador para poder ver la salida de la bola o las tomas aéreas desde grúas (Augusta National no permite las tomas desde dirigibles). Chirkinian y Roberts inventaron el golf televisado con el Masters de fondo, y por ello han pasado a la historia y figuran ambos en el Salón de la Fama del golf.

Los dos hoyos cubiertos en la primera emisión pasaron a ser cuatro, los cuatro últimos, en las siguientes. El hoyo 14 comenzó a retransmitirse en 1966 y el 13 en 1968, y al mismo tiempo se aumentaba progresivamente el número de cámaras empleadas en la retransmisión; las cuatro de 1956 pasaron a ocho en 1957 y a 11 en 1961. En la actualidad la CBS emplea más de 50 cámaras. La duración de retrasmisión también sufrió variaciones y no siempre para bien. La CBS aumentó la duración del programa del último día en 30 minutos, pero a costa de eliminar el programa del viernes. Además, durante los primeros años se reservó el derecho a demorar el inicio de la retransmisión si un programa previo se alargaba. La emisión de los dos primeros días no comenzó hasta 1982 y lo hizo la ABC con producción de la CBS.

Uno de los iconos del campo, el hoyo 12, no se ofreció al mundo hasta 1973, gracias a una artera maniobra de Clifford Roberts. El club tenía interés en mostrar el hoyo 12, centro del Amen Corner, espectáculo visual y punto de grandes tragedias, pero se encontró repetidamente con las reticencias de la CBS, que se escudaba en lo caro y complejo que sería aumentar la cobertura. Durante el Masters de 1972 la ABC, que llevaba largo tiempo acechando los derechos del Masters, pidió permiso para rodar unos cuantos planos para un especial sobre el Masters que se emitiría el lunes siguiente. Roberts se lo otorgó y les sugirió que rodaran el 12, haciéndoles notar que ese hoyo jamás había sido visto en televisión. La CBS no pudo soportar que fuera la competencia la primera que mostraba el 12 y al año siguiente fue incluido en la retransmisión sin más discusiones. Sin embargo, ese interés de aumentar el número de hoyos de las retransmisiones cesó y hubo que esperar hasta 1993 para que pudieran verse los primeros ocho hoyos.

El hoyo 12 de Augusta, un icono que no se vio en televisión hasta 1973

El hoyo 12 de Augusta, un icono que no se vio en televisión hasta 1973

El contrato que une a la CBS con Augusta National tiene vigencia anual desde sus inicios. Aunque a la CBS le gustaría tener un contrato más largo, el club no lo ve necesario porque dice basar su relación en la confianza y la tradición. Oficialmente puede ser la razón, pero no hay que despreciar el control que supone para Augusta National tener permanentemente a la CBS en la cuerda floja, más aún considerando que el club no necesita los ingresos televisivos ni para su mantenimiento ni para celebrar el Masters. La situación puede parecer inestable, pero cierto es que la continuidad ha sido la norma a lo largo de los 56 años de relación, que solo estuvo en verdadero peligro en la década de los 60 con la llegada del color.

El club quería a toda costa que el Masters se televisara en color, pero la CBS se resistía argumentando que de hacerlo habría que disminuir el número de hoyos cubiertos porque no disponía de suficientes cámaras, cosa que era solo cierto en parte. La decisión de emitir un Masters en color era firme en Augusta National, porque temían que el torneo transmitiera una imagen pobre si seguía en blanco y negro. Ante las reticencias de la CBS, el propio Bobby Jones llegó a plantear la posibilidad de retransmitirlo de forma paralela a la CBS en circuito cerrado a través de las salas de cine como se hacía con algunas veladas de boxeo, pero se desechó la idea.

La CBS se había enfrentado a un problema idéntico con el concurso de Miss América, uno de los programas estrella de la cadena y que había perdido a favor de la NBC al no querer hacer uso del color. Desde Augusta se contrató al mismo abogado que había conseguido romper el contrato de la CBS con Miss América para que condujera las negociaciones. La CBS no tuvo más remedio que aceptar las pretensiones del club, que además logró importantes privilegios adicionales. En 1966 el público pudo ver a Jack Nicklaus vestir su tercera chaqueta como ganador del Masters, que esta vez sí era realmente verde.

Aquella fue la última gran discusión por motivos tecnológicos. Desde ese momento las innovaciones han llegado al Masters con naturalidad y fluidez, a veces incluso adelantándose a su tiempo. Así en 2003 se comenzó a emitir en alta definición y en 2010 en 3D, tecnologías ambas con escasos receptores en su momento.

El resultado del nuevo acuerdo entre Augusta National y la CBS con motivo de la guerra del color alteró el equilibrio de poder a favor del club. Desde entonces, el control que ejerce Augusta National sobre las retransmisiones es orwelliano. En algunos casos las limitaciones se establecen explícitamente en el contrato con la CBS; en otras, es el fruto de cartas, comentarios o insinuaciones personales intercambiados entre los rectores del club y los directivos de la CBS.

Durante la retransmisión no está permitido hablar del premio en metálico que reciben los jugadores. En palabras del club, sirve para centrar la atención en lo puramente deportivo y lo que tiene el torneo de histórico, alejándolo de lo comercial y crematístico. Tampoco se permite, por motivos similares, hacer estimaciones sobre la asistencia al torneo, ni hacer comentarios sobre las decisiones del club, la preparación del campo ni cualquier asunto polémico en el que esté envuelto.

Además los narradores de la retransmisión estadounidense deben respetar ciertas formas de hablar impuestas por Augusta National, que no solo se limitan a usar un lenguaje correcto, casi aséptico, y a respetar las pausas propias del juego, dando protagonismo a la imagen sobre la palabra, sino a usar determinados modismos. Por ejemplo para hablar de rough deben usar el término “segundo corte”, para los bunkers no se puede usar “trampa de arena”, los espectadores son “patrons” y los palos obligatoriamente “clubs” nunca “sticks”. Los dos que se salieron de lo establecido e hicieron comentarios impropios fueron vetados de la retransmisión del Masters.

Jack Whitaker, el primer defenestrado

Jack Whitaker, el primer defenestrado

El primero fue Jack Whitaker, que había colaborado en la narración del Masters desde 1963 pero que nunca fue del entero agrado de Clifford Roberts. En 1966 se convirtió en el narrador principal pero su carrera fue muy corta. Durante el torneo de ese año, se refirió en varias ocasiones a los asistentes como “turba” (“mob”, en inglés), pecado que redondeó diciendo: “Ahí va la muchedumbre corriendo detrás de Arnold Palmer”. Acabado el torneo, el club dirigió, como hace siempre, una carta al director de la CBS con comentarios y sugerencias sobre la retransmisión, en la que se decía que en Augusta National no hay muchedumbres y que allí no se corre, se abandona ordenadamente un lugar. El resultado fue que Jack Whitaker fue vetado. Whitaker pudo volver al torneo en 1972, pero nunca lo hizo como narrador principal.

El otro expulsado del Masters fue Gary McCord. Durante el Masters de 1994 el lenguaraz y agudo comentarista dijo que en Augusta no segaban los greenes, les hacían la cera (aunque la expresión que utilizó McCord era algo más gráfica, ya que empleó la frase “les han hecho las ingles brasileñas”, es decir, “bikini waxed them” en inglés). Además, refiriéndose a unos montículos que había en la parte posterior del green del 17, dijo que eran las bolsas para los cadáveres de los jugadores que fallaran el green por detrás. Tom Watson fue quien promovió la expulsión de McCord. La semana siguiente al Masters escribió una carta a la CBS y otra a los rectores del Masters, quejándose de McCord, llamándolo el Howard Stern del golf televisado y pidiendo que fuera despedido. Gary McCord siguió trabajando para la CBS en las retransmisiones de casi todos los torneos golfísticos que emite la cadena, pero desde entonces no ha vuelto a pisar Augusta National.

Gary McCord, vetado en Augusta

Gary McCord, vetado en Augusta

Aunque desde el club se reconocía el papel clave de la publicidad en el golf televisado, siempre se quiso preservar la integridad del juego impidiendo continuos cortes publicitarios. Desde los primeros años el tiempo para la publicidad se limita a cuatro minutos por hora, frente a los doce habituales. Además a la CBS no se le permite anunciar sus propios programas durante la retransmisión y solo pueden indicar cuál será el siguiente programa si la emisión del Masters se alarga más de lo esperado.

Los dos primeros años del Masters en televisión no hubo anunciantes. American Express fue el primero en 1958, a quien siguió Travelers en 1959 y Cadillac en 1969, todos ellos dirigidos por miembros de Augusta National. Quitando esos dos primeros años, casi anecdóticos por la novedad que representaban las primeras emisiones, solo en otros dos años el Masters se emitió sin publicidad.

En 2002 la activista Martha Burk inició una campaña contra lo que consideraba una actitud sexista de Augusta National al no permitir ninguna mujer entre sus socios, e invitó a los patrocinadores del Masters (IBM, Coca-Cola y Citigroup) a boicotear el torneo de 2003. Ante el reto de Burk, el club se movió con rapidez y anunció que en los años siguientes Augusta National correría con los gastos de emisión del Masters, que se emitiría sin publicidad. Durante los teóricos cortes publicitarios, en esos años se emitieron imágenes de pasados torneos y promociones de los eventos solidarios del PGA Tour. De esa forma conseguían desactivar la andanada de Burk y proteger a sus patrocinadores, evitándoles el compromiso de elegir públicamente entre uno y otro bando. Evidentemente, durante la retransmisión no se hizo ningún comentario al respecto. El Gran Hermano no lo hubiera permitido.

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