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Zona Pro

El chico que ganó un torneo en tres jornadas

Enrique Soto | 19 de enero de 2014

Comenzó como un tímido liderato, inmerso en una carrera popular de birdies en la que múltiples aspirantes contaban con una oportunidad. Cuando Patrick Reed firmó 63 impactos el jueves en el Humana Challenge no sorprendió a nadie. El Palmer Private de PGA West era un recorrido accesible, de pares 5 cortos, greenes nobles y calles generosas, por lo que no pareció entregar una tarjeta memorable ni estar cerca de batir un récord; simplemente, había jugado bien. Cuando al día siguiente, en el Nicklaus Private del mismo complejo, entregó el mismo número en casa club, comenzó a captar la atención del público. Había respondido a una gran vuelta con otra igual, en campos distintos. El chico pasaba por un buen momento.

Aún así, su ventaja en la clasificación se antojaba insuficiente. Este campeonato, fundado allá por los sesenta, se ha caracterizado siempre por esos bajos registros, que normalmente desembocaban en unos últimos hoyos de infarto el domingo por la tarde. A parte de él estaba Charley Hoffman, ganador de una edición, así como Ryan Palmer o Bill Haas, que también habían rendido bien en el pasado más cercano. Reed tendría que demostrar que su buen momento no dependía de las circunstancias, sino del mismo espíritu que le llevó a ganar el Wyndham Championship hace unos meses. Salió dispuesto a demostrarlo al tercer día, firmó dos birdies en sus primeras dos pruebas y comenzó a transitar un camino que nadie antes había pisado: el del acumulado más bajo del PGA Tour tras 54 hoyos.

Si alguien le dice que un torneo se ha ganado con veintisiete bajo par, probablemente se sorprenda. No hay muchos eventos en el circuito que den esa clase de facilidades a los golfistas, ya sea en forma de un rough espeso, greenes duros o salidas comprometidas. Pero allí se situó Reed, firmando ocho birdies, un eagle y tan solo un bogey para llegar a otro 63, el tercero consecutivo. “Parece un deja vu de los días anteriores”, declaró sonriente en rueda de prensa. “Cuando jugué hoy me sentí tan confiado como en las dos primeras jornadas y el putter todavía funciona”.

Su ventaja en la clasificación, ahora, sí es representativa. Son siete golpes sobre Brendon Todd y Charley Hoffman, segundos clasificados; ocho sobre James Driscoll y nueve sobre Bill Haas y Justin Leonard. El chico que estaba jugando bien no solo consiguió afianzar la primera posición del Humana, sino que había batido el récord de golpes del PGA Tour en este punto del torneo; lo había prácticamente ganado a falta de 18 hoyos. Él, por su parte, no se mostró tan pletórico: “Voy a salir mañana como si fuera un torneo clasificatorio de un lunes, un desafío. Todo el mundo está empatado en el par y espero poder salir ahí fuera y hacer lo mismo que durante los tres primeros días”.

En este punto no existen aspirantes, solo él en la cima. Ha entregado la mejor tarjeta del torneo tres veces consecutivas y solo puede salir mañana a disfrutar, seguir pegando golpes a bandera sin pensar demasiado en el resultado. El chico que ganó un torneo en tres jornadas podría batir más récords dentro de unas horas.

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