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Australia, el espejo en las antípodas

Óscar Díaz | 16 de octubre de 2013

“No todos los putts que he metido me han proporcionado un major; no todos los drives han acabado en la calle; no todos los chips han salido del bunker; pero todos los golpes que he jugado me han hecho un poco mejor. Además, incluso un mal día en el campo de golf es un gran día. Así que salid a jugar al golf”.

Este es la emocionante alocución que Adam Scott, vigente campeón del Masters e icono nacional gracias a este triunfo, dirige a los espectadores en el anuncio de televisión costeado por Golf Australia para apoyar Playgolf, su programa de fomento y popularización del golf.

Junto al anuncio televisivo, Golf Australia ha puesto en marcha la nueva web www.playgolf.com.au que incluye un exhaustivo directorio con herramientas de búsqueda para localizar canchas de prácticas, campos (ya sean públicos o privados) y profesionales, información detallada para atraer a todos los que quieren iniciarse en el golf y dar sus primeros pasos en este deporte, un activo programa de captación para los más jóvenes (MYGolf, junto a la PGA of Australia), un centro de ofertas e incluso un sistema alternativo al “hándicap nacional” (y patrocinado por una importante marca de cerveza) para fidelizar a los jugadores ocasionales y ofrecerles una manera de competir con descuento en algunos de los mejores campos del país.

Además, a finales de octubre tendrá lugar la semana de Playgolf, con una serie de actividades entre las que destacan las jornadas de puertas abiertas en muchos clubes del sur de Australia, un día dedicado a los más jóvenes y un evento de golf urbano en el centro de Adelaida, iniciativas que se verán reforzadas por la emisión del anuncio televisivo protagonizado por Adam Scott.

Cabría pensar que el motivo subyacente de esta interesantísima batería de medidas es el intento de Golf Australia, el equivalente de la RFEG en el país oceánico, de neutralizar una pérdida galopante de jugadores… pero en absoluto es el caso. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países del “primer mundo” golfístico (como EE. UU., Gran Bretaña e Irlanda o España, por ejemplo), donde la participación golfística decae y se pierden jugadores, en Australia se ha registrado un incremento del 5,4% de vueltas jugadas el año pasado con respecto a 2012 y el total ascendió a 13,1 millones de rondas. Es decir, Playgolf no es una medida de emergencia, sino la continuación de un programa de largo recorrido cuyos frutos se están recogiendo en la actualidad, mientras en otros países aún se intenta atajar la sangría. Huelga decir que el efecto de estas cifras se deja notar en todas las capas de la industria, desde los clubes a las tiendas, pasando por los profesionales y monitores o los negocios vinculados al turismo de golf (transporte, restauración, hostelería, etc.).

Al frente de la campaña, Stephen Pitt, director ejecutivo de Golf Australia (entidad presidida por John Hopkins) y de The Australian Golf Industry Council (AGIC), una organización transversal que agrupa a todos los estamentos de la industria golfística australiana y que se fundó a finales de 2006. Entre sus miembros están las siguientes entidades: Australian Golf Course Superintendents Association, Australian Ladies Professional Golf, Australian Sporting Goods Association, Golf Australia, Golf Management Australia, PGA of Australia y Society of Australian Golf Course Architects.

“Esta idea tiene dos objetivos. En primer lugar, Playgolf.com.au, Playgolf WEEK y el nuevo anuncio con Adam Scott pretenden animar a más gente a jugar con más frecuencia y hacer ver a los australianos los beneficios de jugar al golf para mantenerse activos y establecer relaciones sociales durante toda la vida”, declara Pitt. “En segundo lugar, a través de estas iniciativas participativas trabajamos para potenciar el crecimiento futuro de nuestra industria. Queremos que más gente disfrute del golf y que, a consecuencia de ello, la industria se desarrolle”.

Pese a la crisis sistémica de los últimos años, las cifras australianas son envidiables si se comparan con las de nuestro país. Con poco más de 23 millones de habitantes, el país cuenta con casi 1.200.000 jugadores (el 6% de la población), de los que unos 550.000 jugadores son jugadores de club y unos 580.000 jugadores independientes. Los jugadores con licencia pagan por ella una media de 40 dólares australianos (unos 28 € para las licencias de adultos), con ligeras variaciones dependiendo del tipo de club al que estén vinculados (metropolitano, suburbano, de campo o público) y la territorial en la que tengan la licencia. Cada territorial recibe dos tercios del dinero de cada licencia, mientras que Golf Australia recauda aproximadamente unos 14 dólares australianos (casi 10 €) por cada una. Para terminar de contextualizar estas cifras, el salario medio español según la OCDE y el INE es de 1.676 € mensuales, mientras que el australiano es de 2.118 €, casi 500 € más.

El éxito en la gestión y la promoción del golf para aficionados también se traslada al golf amateur de élite y al profesional, y ahora mismo Australia disputa a Inglaterra el segundo escalón del podio del golf mundial, un escalafón liderado por Estados Unidos (con mucha ventaja). Echemos un vistazo al número de jugadores que cada país tiene entre los 300 mejores de los distintos rankings.

Ranking mundial profesional masculino    Ranking mundial profesional femenino 
Top 100 Top 200 Top 300     Top 100 Top 200 Top 300
EE. UU. 45 83 111 EE. UU. 18 31 47
Inglaterra 7 16 25 Inglaterra 1 9 13
Australia 6 12 17 Australia 2 6 14
Sudáfrica 7 13 19 Sudáfrica 1 2 3
España 3 7 9 España 3 4 5
Ranking mundial amateur masculino    Ranking mundial amateur femenino 
Top 100 Top 200 Top 300     Top 100 Top 200 Top 300
EE. UU. 47 87 123 EE. UU. 31 56 95
Inglaterra 12 18 24 Inglaterra 4 7 10
Australia 7 11 21 Australia 9 13 18
Sudáfrica 0 4 5 Sudáfrica 4 9 10
España 4 5 7 España 3 12 15

El cotejo en absoluto es justo con nuestro país si tenemos en cuenta los antecedentes del golf organizado en Australia, favorecido por su relación histórica con las islas británicas. La Australian Golf Union, antecesora de la actual Golf Australia, se fundó en 1898, 34 años antes que la RFEG, y los australianos ya tienen 26 majors en su haber (contando los triunfos masculinos y femeninos), desde los éxitos en los 50 y 60 de Von Nida, Thomson y Nagle a los títulos obtenidos en los 80 y 90 por Greg Norman y Jan Stephenson, pasando por las victorias contemporáneas de Webb, Ogilvy y Scott. Además, Australia siempre ha ocupado una posición estratégica y privilegiada en el desarrollo del golf en el mercado asiático y ha contado con numerosos trampolines para sus profesionales, empezando por sus potentes torneos propios (en el ámbito masculino, el terceto compuesto por el Australian Open, el PGA y el Australian Masters, y en el femenino los torneos auspiciados por la ALPG).

Pese a las desventajas históricas (que, por motivos obvios, no se pueden compensar) y a la falta de una figura en nuestro país con el tirón mediático de Adam Scott (multiplicado por su triunfo en el Masters) para encabezar una campaña similar a la puesta en marcha por Golf Australia, sí hay otras medidas emprendidas en aquel país en las que podríamos fijarnos para promocionar el golf en nuestro país. La creación de una asociación transversal que agrupe a todos los colectivos relacionados con el golf, las acciones de captación y fomento entre los jugadores ocasionales, la promoción del golf entre los más jóvenes y la estrecha colaboración con sus principales figuras (como Scott, Baddeley o Appelby) son cuatro de las bazas que ha utilizado Golf Australia para eludir la crisis de jugadores que afecta a muchos de los países de mayor tradición golfística y que convierten a esta entidad en un buen espejo en el que mirarse. Aunque esté en las antípodas.

2 comentarios a “Australia, el espejo en las antípodas”

  1. El 16 de octubre de 2013 eparadinas ha dicho:

    El golf debería estar subvencionado para mayores de 65 o 70, se ahorrarían muchas operaciones de cadera. Muchos jubilados tenían como punto de encuentro la consulta del médico, ahora, como se cobran las recetas, ni siquiera hacen el ejercicio de ir al consultorio. Se quedan en casa, se debilitan, pierden reflejos.
    El golf es una inversión en salud, al menos así me lo tomo yo. Cuando estoy unos días sin jugar aparecen los dolores de espalda, el cuerpo se agarrota.
    Deberían sacar unas estadísticas de lesiones por número de jugadores o días de juego por cada lesión y compararlo con fútbol, pádel, baloncesto o ciclismo.
    A partir de los 40 o 45, ¿En qué deportes se puede competir contra jóvenes y ganar? Petanca, calva, bolos, ajedrez… y golf, un deporte en el que se ejercitan casi todos los músculos.

  2. El 17 de octubre de 2013 Australia, el espejo en las antípodas, por Óscar Díaz | golfindustria.es ha dicho:

    […] Lee aquí el artículo completo en cronicagolf.com 2013-10-17 Alejandro […]

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