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	<title>Crónica Golf &#187; Jugadores</title>
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		<title>Las dos caras de John Daly</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 22:51:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Óscar Díaz</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[John Daly]]></category>
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		<description><![CDATA[Aunque parezca una obviedad, la calidad de una autobiografía depende de la buena memoria y de la sinceridad del implicado. Parece que John Daly, pese a haber sometido su cuerpo a todo tipo de abusos, conserva una memoria razonable y, desde luego, no tiene ningún remilgo a la hora de exponer sus miserias en público. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment-->Aunque parezca una obviedad, la calidad de una autobiografía depende de la buena memoria y de la sinceridad del implicado. Parece que John Daly, pese a haber sometido su cuerpo a todo tipo de abusos, conserva una memoria razonable y, desde luego, no tiene ningún remilgo a la hora de exponer sus miserias en público. <em>My life in and out of the rough</em>, el libro del que vamos a hablar, no deja lugar a dudas.</p>
<p>Lejos de edulcorar su biografía para intentar congraciarse con sus lectores, desde las primeras páginas queda claro que Long John pretende abrirnos su corazón de par en par, para bien o para mal. Sin duda, es una lucrativa manera de exorcizar sus demonios: en lugar de pagar al gurú de turno para poner algo de orden en su psique, Daly realiza un saludable ejercicio de regresión con el que pretende ajustar cuentas con el pasado y empezar de cero, y, además, le pagan por ello.<span id="more-405"></span></p>
<h5>Primeros pasos (por la senda que lleva al infierno)</h5>
<p>Y no cabe duda de que la biografía de John “<em>Wild Thing</em>” Daly es interesante. Sus primeros encontronazos juveniles con la autoridad, encarnada por su padre y su primer entrenador universitario, lo abocaron desde una tierna edad al alcoholismo que todavía intenta superar y poblaron su mente de instintos autodestructivos que han regido su vida desde entonces. Su carrera profesional ha sido, desde su llegada al PGA Tour, un desquiciado viaje en montaña rusa, que le ha llevado a alcanzar cotas de grandeza inédita (como su triunfo en el PGA en el año de su debut, después de entrar como noveno suplente en el torneo) para luego zambullirse con la misma facilidad en las simas más profundas. Pese a todo, es uno de los pocos golfistas estadounidenses que ha ganado dos “grandes” (el citado PGA Championship de 1991 y el Open Británico de 1995) antes de cumplir la treintena y se encuentra en augusta compañía; Bobby Jones, Jack Nicklaus, Johnny Miller, Tom Watson y Tiger Woods son los otros jugadores estadounidenses que cumplen este exclusivo requisito (en Europa hay alguno más, como nuestro querido Seve Ballesteros).</p>
<p>Daly es el exceso encarnado, en todos los aspectos, desde los puramente golfísticos (su distancia desde el tee, su tremendo overswing), a los más mundanos relacionados con su día a día (ya sea la ingesta de Coca-Cola light o los cigarrillos que fuma). En muchas páginas del libro, Daly es explícito hasta hacer que bordeemos la vergüenza ajena, sobre todo cuando nos habla con toda candidez (¿fingida? ¿real?) de sus problemas con las mujeres, el alcohol o el juego. Aunque se supone que una autobiografía no deja de ser un ejercicio de autoayuda, una sesión de terapia volcada en un puñado de páginas en blanco, al leer este libro te queda la inquietante sensación de que John Daly vive en un estado permanente de negación de la realidad. Pese a sus buenas palabras y a sus justificaciones, no puedes dejar de pensar en el famoso spot televisivo de la campaña gubernamental antidrogas: “Esto es lo que él cree que está pasando… y esto es lo que está pasando en realidad”.</p>
<h5>El héroe del pueblo</h5>
<p>A pesar de sus continuos encontronazos con las jerarquías golfísticas y a que va perdiendo poco a poco el respeto de sus iguales, Daly sigue aferrándose a su realidad alternativa porque sabe que aún cuenta con algo que nadie le podrá arrebatar jamás: el cariño del público. Para los estadounidenses, Daly es el héroe del pueblo, un paleto <em>redneck</em> de Arkansas que no tiene empacho ninguno en lucir su estrafalario aspecto en los santuarios más exclusivos, un colega con el que compartirían de buen grado unas latas de cerveza, el <em>average joe</em> con el que todo el mundo puede identificarse. Y Daly consigue que esta imagen más o menos estereotipada escape de las páginas del libro y llegue al lector. Por estrambóticas que sean las desventuras de Daly, no puedes dejar de pensar que no es mal tipo…</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-402" title="jDaly01" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2009/11/jDaly01.jpg" alt="jDaly01" width="600" height="260" /></p>
<h5>Últimas andanzas</h5>
<p>Aun así, cabe hacer una última reflexión. Al final de este libro, Daly realiza el habitual propósito de enmienda y promete desenmarañar la enrevesada madeja en la que se ha convertido su vida… pero el libro se editó a finales de 2006 y todos sabemos qué ha pasado con las buenas intenciones que el rubio de Arkansas dejó por escrito. Poco después de publicar el libro, John Daly ha vivido otro par de sus habituales <em>annus horribilis</em> en el que le ha dado tiempo a protagonizar una <a title="Daly y Harmon rompen" href="http://sports.espn.go.com/golf/columns/story?columnist=harig_bob&amp;id=3289577" target="_blank">sonora ruptura con Butch Harmon</a>, ex entrenador de Tiger que se había propuesto llevarle por buen camino, a divorciarse por cuarta vez (de la esposa a la que defendía a muerte en esta biografía, pese a haber pasado por la cárcel por su implicación en una red de lavado de dinero), a aparecer en varias ocasiones en las portadas de medio mundo por <a title="A Daly no le gustan las fotos" href="http://news.sky.com/skynews/Home/World-News/John-Daly-Smashes-Camera-Against-Tree-At-Australian-Open-Golf-At-Royal-Sydney/Article/200812215177162?f=rss" target="_blank">romper una cámara</a> a un aficionado australiano o por un par de borracheras (con bochornosa<a title="Ficha policial de John Daly" href="http://www.golf.com/golf/tours_news/article/0,28136,1854824,00.html" target="_blank"> detención incluida</a>), y a ser sancionado por el PGA Tour durante seis meses, pese a que ya había perdido la tarjeta del circuito y solo accedía a un número limitado de torneos gracias a las invitaciones de los patrocinadores o las exenciones obtenidas por haber conseguido triunfos en un pasado cada vez más lejano.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-403" title="jDaly02" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2009/11/jDaly02.jpg" alt="jDaly02" width="600" height="260" /></p>
<p>Pese al atisbo de esperanza que supuso su fugaz aparición de este año en el European Tour y su meritorio segundo puesto en el Open de Italia, el resto de la temporada ha sido olvidable, aunque su relación con la marca de ropa <a title="LoudMouth Golf" href="http://www.loudmouthgolf.com/" target="_blank">Loudmouth Golf</a> ha multiplicado la visibilidad del estadounidense. Poco después sufrió una grave lesión que le ha mantenido inactivo la última parte de la temporada y sorprendió a todo el mundo poniendo a la venta un buen número de recuerdos en un <a title="Daly pone un rastrillo" href="http://sports.yahoo.com/golf/blog/devil_ball_golf/post/That-fella-hawking-John-Daly-merchandise-looks-a?urn=golf,154891&amp;cp=2" target="_blank">mercadillo callejero</a>. Visto lo que ha ocurrido con su vida durante los últimos dos años, queda claro que esta autobiografía no le ha servido para hacer borrón y cuenta nueva… y tendrá que esforzarse para salir del hoyo que él mismo se ha cavado. Talento tiene de sobra para remontar el vuelo, y ya nos ha cerrado la boca en un par de ocasiones cuando le hemos dado por muerto (golfísticamente), pero el tiempo pasa de manera inmisericorde, sobre todo para los que no se dejan ayudar.</p>
<h5>Moraleja</h5>
<p>Hay una anécdota narrada en este libro que ilustra perfectamente la idiosincrasia de Long John. Andaba un día tomando una cerveza con unos amiguetes, sentado junto a la casa club de una de las sedes de un torneo del circuito, cuando Tiger pasó a su lado de camino a la cancha de prácticas. “Eh, Tiger, déjate de tanto entrenamiento y ven a tomarte unas cervezas con nosotros”, le espetó Daly. “John, si tuviera tu talento no tendría que entrenar tanto”, le replicó Tiger con una sonrisa. Con dos frases certeras se resume a la perfección el carácter de uno y de otro. Y solo nos queda preguntarnos qué habría sido de John Daly si hubiera tenido otra cabeza sobre los hombros. Otro de los “Y si…” tan populares y habituales en el mundo del golf.<br />
<!--StartFragment--></p>
<h5>Ficha</h5>
<p><strong>My life in and out the rough</strong><br />
<strong>Autores:</strong> John Daly y Glen Waggoner<br />
<strong>Editorial: </strong>Harper Collins<br />
<strong>Idioma:</strong> Inglés<br />
<strong>320 páginas</strong></p>
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