Open Championship by Decathlon

No un lunes cualquiera

Juan José Nieto | 20 de julio de 2015

Qué Open estamos viviendo. Qué magnífica degustación de golf en perfecta comunión con la naturaleza. Y qué público el escocés, qué entendido, qué respetuoso. Y qué cantidad de titulares nos ha dejado que ya forman parte de la hemeroteca: la retirada de Watson, las interrupciones por temporal de lluvia o viento, el enésimo fracaso de Tiger en el intento de reencontrarse a sí mismo,… Y lo mejor de todo es el panorama que se presenta para este lunes de julio que amenazaba con ser insustancial, solo una pica más en medio de este sofocante verano.

Como ávido lector, activo espectador de todo cuanto sucede a mi alrededor y aficionado a contar historias, la de hoy será una jornada especial. Pase lo que pase, salte el viento o permanezca este agazapado, estén más o menos ajustadas las banderas a los bunkers o a las depresiones, haya o no playoff, llueva o haga sol, seguro habrá historias apasionantes que escribir al final de la vuelta.

No lo puedo ocultar. La que me gustaría teclear se titula “Sergio campeón” y lleva por entradilla “Sergio sucede a Seve como ganador español del Open Championship en un lunes mágico en el que, como haría Ballesteros en aquel otro de 1988, el castellonense firmó un 65 rubricado con un magnífico putt en el 18 que entró milagrosamente por el borde alto”. Para Sergio son ya muchos los años saliendo cerca del líder. Alguna vez tiene que ser.

Corazón aparte, creo que de entre todas las demás historias posibles, la que más ilusión me haría contar sería la de una prácticamente imposible; la de un rebote inesperado de Dustin Johnson después del 75 de hoy. No estaría mal, tampoco, titular “Jordan Spieth gana el Open y está a 72 hoyos de alzarse con el Grand Slam”. O tratar de explicar cómo un amateur se pudo imponer a toda esta pléyade de jugadores profesionales para alzarse con la jarra de clarete y suceder, así, a Bobby Jones como último aficionado en ganar el torneo. O tratar de establecer una norma que dicte que los Open en Saint Andrews se ganan de dos en dos, como hicieran en su día Nicklaus y Tiger y como lo corroboraría, supuestamente, Oosthuizen, a última hora de la tarde. O hablar de segundas oportunidades para destacar la victoria de Adam Scott, después de que hace tres años le regalara la jarra de clarete a Ernie Els en Royal Lytham con cuatro bogeys consecutivos para cerrar el recorrido. O hablar de justicia poética para alabar la constancia finalmente remunerada de Jason Day. O preguntarse, si ganaran Goosen o Harrington, de dónde vinieron o qué clase de profeta les puso en pie, cuando parecían ya enterrados. Y bueno, algo diremos también si ganan Leishman, Zach Johnson, Streb o Willett. Y también si gana Rose, por supuesto.

Innumerables historias están por terminar de perfilarse, todo un conjunto de elementos y expectativas que dan lugar a un guion inmejorable del que desconocemos el desenlace. Así, repleto de incertidumbre y de emoción se presenta este lunes del que solo sabemos que no será un lunes cualquiera.

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