The Master by Decathlon

Jordan Spieth apabulla y Sergio García ilusiona en el inicio del Masters

Óscar Díaz | 10 de abril de 2015

Jordan Spieth parece ajeno a los arrebatos propios de su edad, unos insultantes 21 años. Esboza una sonrisa comedida, mantiene a raya su frustración en las escasas ocasiones en que la bola no dibuja la trayectoria pensada, pero su marcha es inexorable hacia las primeras plazas de la clasificación. Su historial reciente es inapelable: una victoria y dos segundos puestos en sus tres últimos torneos, lo que le lleva a ser el mejor jugador en el ranking mundial durante 2015. Los antecedentes en Augusta, casi inmejorables: un segundo puesto en su única aparición. Expuestos así sus méritos, su 64 de la primera vuelta en el Masters parece lo lógico, lo normal. Y por la manera en que se llevó a cabo, es como si estuviera escrito en las estrellas.

A Spieth le salía todo. Los aciertos primaban, pero también tuvo suerte en un par de momentos afortunados que convertían un posible bogey en birdie o servían para embocar un putt que el propio jugador daba por marrado. En total nueve birdies y un solo bogey en el par 5 del hoyo 15, el más fácil del campo, el que le alejó de compartir el récord de Augusta National con Nick Price y Greg Norman. Su marcha, la de un martillo pilón que no deja de percutir y asusta por su implacabilidad.

«He estado en racha. Es una de las mejores vueltas que he jugado en mi vida. Empecé muy bien, quizá lo más difícil en este torneo. Es muy divertido hacer 64 en Augusta National. Es genial. Aceptaría otros tres», declaraba con una sonrisa pícara Spieth, en uno de los pocos gestos que rompen su tenaz persona pública.

Habrá que ver qué tal reacciona ahora que ha concitado la atención de todo el mundo, ya que en los prolegómenos del torneo, pese a ser el máximo favorito sobre el papel, el foco de los medios ha estado centrado en McIlroy, Woods e incluso en Bubba Watson, el vigente campeón.

Sin embargo, ninguno de ellos hizo sombra al texano en la primera jornada. En el turno de mañana fue Charley Hoffman el primero en llevar el 67 (-5) a la clasificación, y luego se le unieron Justin Rose, un redivivo Ernie Els y un Jason Day explosivo que reaccionaba a su bogey en el 11 con cinco birdies consecutivos, aunque cediera un golpe en el hoyo 17. Con permiso de los demás, Day es otro nombre que corre en boca de todos y se plantea como principal alternativa de poder a Spieth.

Y entre los que han decidido plantar cara al estadounidense también se encuentra Sergio García, autor de una magnífica vuelta, un 68 que es la mejor que firma en Augusta desde la primera de 2013 (cuando acabó octavo en la clasificación). Preciso con el juego largo y mágico con el juego corto, el castellonense fue solventando con paciencia las pruebas que le iba poniendo el campo (como el bogey en el hoyo 6 después de una salida magistral en el par 3 que se quedó a milímetros de dejarle una opción de birdie franca) y aprovechando algunas de sus oportunidades. La despedida del campo, inmejorable: un par corajudo después de visitar los bunkers de calle y el frontal de green en el complicado 18. En su discurso siguen presentes las precauciones habituales cuando habla de Augusta, pero su comienzo es esperanzador.

Tampoco podemos dejar de mencionar la maravilla firmada por Tom Watson, un 71 (-1) que el veterano estadounidense consideraba «un milagro» y que lo equipara en la clasificación con Bubba Watson, defensor del título, y Rory McIlroy, que logró dar la vuelta a una jornada que empezó a torcerse en el hoyo 6 y que enderezó aprovechando los pares cinco de la segunda mitad del recorrido. Al final, novena vuelta consecutiva bajo par en un major para un McIlroy que se ha quitado un gran peso de encima.

Con respecto al principal enigma del torneo, Tiger Woods porfió lo indecible y no dejó de luchar en ningún momento, aunque sus esfuerzos se tradujeron en un magro 73. Bien desde el tee y acertado con el juego corto, su principal caballo de batalla en sus escasas apariciones este año, Tiger estuvo menos preciso con los segundos golpes y tendrá que mejorar en ese aspecto para superar el corte e incluso ganar terreno en un Augusta National que se está mostrando receptivo a causa de las lluvias caídas.

Por último, no podemos olvidarnos de las otras dos bazas españolas en este Masters de Augusta, Miguel Ángel Jiménez y José María Olazábal, que fueron vapuleados cruelmente en la segunda mitad del recorrido para acabar con +6 y +7 respectivamente, lejos de la línea del corte y necesitados de una heroicidad para seguir en liza. Jiménez lo resumía a la perfección al final de su vuelta: «Augusta me ha dado una puñalada en el corazón», un resumen perfecto de la bestia inmisericorde en que puede convertirse este paraíso verde que castiga más que recompensa.

Resultados de la primera jornada del Masters

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