Ryder Cup 2014

Ilustres visitantes en la Ryder Cup

Irene Acosta | 26 de septiembre de 2014

Las charlas motivacionales están a la orden del día. Todos los equipos buscan ese plus que les pueda llevar a alzarse con el torneo, esa ventaja que los diferencie del equipo contrario, y muchas veces ese impulso adicional lo aportan de personajes ilustres ajenos al golf profesional pero que sienten debilidad por este maravilloso deporte.

Sir Alex Ferguson ha sido el último en subirse al barco y visitar al equipo europeo para darles unos valiosos consejos antes de enfrentarse a la cita más importante del año.

“He estado bastante en contacto con él durante los últimos 19 meses desde que soy capitán. Ha estado involucrado conmigo personalmente desde el principio de mi capitanía”, afirmaba McGinley. “Ha dado algunos mensajes bastante potentes, relacionando el golf con el fútbol. No quiero desvelar mucho de la charla porque hemos hablado bastante de táctica. Ha sido una charla para motivarles, pero también hemos hablado de táctica y hemos seguido la línea común que habíamos acordado”, relataba el capitán.

McGinley, seguidor del West Ham, ha requerido de la presencia de este magnífico entrenador (que estuvo 27 años llevando las riendas del Manchester United), gran aficionado al golf y con mucha experiencia en grandes ocasiones.

«Aunque no soy precisamente fan del Manchester United siempre he admirado la forma de jugar de sus equipos. Y hay un montón de cosas con las que él ha tenido que lidiar y lo ha hecho de una forma extraordinaria”, añadía McIlroy.

Rory McIlroy, fan acérrimo de los ‘Reds’, disfrutaba de las palabras del experimentado exentrenador. «Estaba sentado ahí, mirándolo, y no le quitaba los ojos de encima. Estaba en una especie de trance escuchando todo lo que decía y pensando: esto es lo que probablemente decía a los equipos del Manchester United durante todos estos años», contaba el número uno del mundo.

Sir Alex no es el primero (ni será el último) que ha pisado el vestuario de algún equipo de la Ryder. En Medinah, en 2012, dos ilustres del deporte acompañaban a sus respectivos equipos intentando dar el empujón final. Guardiola, por parte del bando europeo, y Michael Jordan, por parte del americano, presenciaron de primera mano el desenlace más emocionante de los últimos años.

El de Sampedor, por petición expresa de José María Olazábal, se acercó desde su retiro en Manhattan para arengar a los nuestros. Chema, usando el vídeo que Guardiola utilizó con los suyos antes de la final de la Champions de 2009, además de un vídeo de producción propia (y con la inestimable ayuda de Seve desde allí arriba) consiguió dar con la tecla y llevar a Europa hasta la victoria más épica de los últimos años.

Ian Poulter, el principal protagonista de la remontada que se vivió en Medinah aquella semana, casi se ve perturbado por un persistente Michael Jordan que se había propuesto desconcentrar al inglés en la mágica tarde del sábado, como ya recogimos en Crónica Golf. A la vista está que Jordan no triunfó en su empeño. Por donde quiera que fuera Poulter esa tarde, la estrella de la NBA estaba ahí detrás, vigilando, siempre presente, y para su recuerdo le quedarán esos cinco birdies consecutivos de Poulter que no fue capaz de evitar.

En la Ryder no solo ha habido apariciones ilustres in situ y las llamadas de teléfono de personalidades han ganado muchos más puntos de los que nos podemos llegar a imaginar. A las ya habituales de diversos presidentes o vicepresidentes de Estados Unidos se suman las célebres llamadas al equipo europeo de Seve Ballesteros o Bernhard Langer. En Celtic Manor en 2010 era el de Pedreña, aún convaleciente por su reciente operación, el que levantaba el teléfono para dar una emotiva charla que caló hondo en los corazones del los nuestros. «La charla fue inspiradora y triste a la vez», afirmaba Montgomerie, capitán en esa edición.

Rory esta semana ha querido recordar esa emocionante llamada que ha quedado grabada en la memoria de todos ellos. «Todos nosotros estábamos reunidos alrededor del auricular mientras Seve nos dirigía. Fue increíble. Nos ayudó mucho, de verdad», concluía el número uno del mundo.

La de Bernhard Langer, más reciente, dió el empujón de confianza necesario a su compatriota Martin Kaymer para afrontar el último día de una Ryder en la que acabó siendo el protagonista, metiendo el putt que le suponía a Europa retener la copa tras la épica remontada.

«La moraleja de la charla fue que, a fin de cuentas, solo estás tú, la bola y el campo que tienes que jugar. Si no hubiera gente, sería muy sencillo. Me dijo que me imaginara si podría aprovechar de manera positiva la presencia de miles de personas para que me llevaran en volandas».

Y la conversación telefónica, que iba a ser de apenas unos instantes y terminó convirtiéndose en una llamada de 45 minutos surtió efecto. Vaya si surtió efecto.

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