Open Championship by Decathlon

Ginger Beer: la saga de los Anderson de St Andrews

José Ramón Rodríguez | 14 de febrero de 2012

Auld Da Anderson en su carrito del hoyo 4 con Tom Morris bebiendo leche (foto: Universidad de St Andrews)

Durante todo el siglo XIX, cuando el golf comienza a tomar la forma por la que lo conocemos hoy día, el número de jugadores era relativamente escaso porque no había demasiados campos y el material era muy caro. No es de extrañar, por tanto, que se tendiera a cierta endogamia y que los grandes jugadores de la época se agruparan en torno a determinadas familias.

Hubo algunas muy exitosas por la calidad de su juego, como los gemelos Jamie y Willie Dunn de Musselburgh; también de Musselburgh eran los Park, dos hermanos y el hijo de uno de ellos, que ganaron el Open Championship en siete ocasiones. Otros fueron más allá; además de grandes resultados dejaron su impronta en numerosos campos que han llegado hasta nuestros días. Los más famosos de este último tipo son sin duda los Morris, pero no son los únicos. A cierta distancia les siguen los Anderson, algo menos importantes y mucho menos conocidos. Esta es su historia.

Auld Da’

David Anderson, conocido como Old Daw (o Auld Da’ según la grafía escocesa), nació en St Andrews en 1821. Era hijo de un falsificador, estafador y contrabandista que fue deportado a Australia por traficar con whisky ilegal. Old Daw se crió entre los caddies de St Andrews, de quienes aprendió el oficio y a jugar al golf siendo niño.

Fue un buen jugador aunque nunca llegó al nivel de los grandes de su época. Destacó más como caddie y por su conocimiento del Old Course que por su juego. Era el caddie habitual de Allan Robertson, con quien también trabajó como fabricante de bolas y palos, y tras la marcha de Tom Morris a Prestwick fue nombrado Keeper of the Green en St Andrews, cargo que desempeñó hasta el año 1856 en que dimitió. Su periodo como Keeper of the Green fue breve, pero tuvo un enorme impacto en la configuración actual del Old Course.

Hacia 1850 el Old Course vivía en permanente congestión por un espectacular aumento del número de jugadores que allí acudían. Dos fueron las causas de dicho auge. Primero, la introducción años atrás de la bola de gutapercha había abaratado el coste de jugar al golf hasta hacerlo asequible para casi todo el mundo, cuando antes, durante la época de la bola de plumas, estaba reservado solo a las clases pudientes. Y segundo, la expansión del ferrocarril, que en el caso de St Andrews llegaba casi a pie de campo, hizo posible que jugadores de poblaciones alejadas pudieran recorrer en poco tiempo distancias impensables tiempo atrás, poniendo a su alcance campos que antes ni entraban en su consideración.

El inflacionario número de jugadores se encontró además con las especiales características del Old Course de entonces: calles estrechas y comunes con greenes compartidos, a los que se llegaba jugando en direcciones opuestas. No era raro encontrar ocho bolas en un mismo green buscando el mismo agujero, cuatro de la partida de ida y cuatro de la partida de vuelta, situación que entorpecía y retrasaba enormemente el juego, además de dar lugar a no pocas disputas y conflictos.

Para solucionar el problema, Old Daw decidió recortar dos hoyos en el green del hoyo 5 de forma experimental. El resultado fue todo un éxito y en los años siguientes se extendió la idea a todo el campo, aprovechando la ocasión además para adecentar y ampliar algunos greenes. El Fifeshire Journal celebró el cambio de esta forma:

“Los greenes han sufrido una profunda puesta a punto, se han resembrado y se han mejorado. En cada green, con la excepción del primero y el de vuelta [el 9], se han colocado dos hoyos; uno lo juegan las partidas de ida y otro las de vuelta. Para evitar errores, el hoyo de salida lleva una bandera blanca y su vecino luce una roja, siendo ese el color para todos los hoyos de vuelta. Esta es una mejora decidida con respecto al antiguo sistema, ya que evita las confusiones y los retrasos que antes había que soportar, especialmente en los días de competición, cuando una partida que iba de salida encontraba otra buscando el final en el mismo green habiendo solo un hoyo entre ellos.”

Ginger Beer, el hoyo 4 del Old Course

Ginger Beer, el hoyo 4 del Old Course

En honor a la verdad hay que decir que la idea de poner dos agujeros por green en el Old Course no era nueva. En las actas de 1832 de la Society of St Andrews Golfers (antecesor inmediato del R&A) ya se sugería esa posibilidad, pero o bien nunca se aprobó la propuesta o se aprobó pero no se llevó a cabo. Por ello, todo el mérito de los característicos greenes dobles de St Andrews se le debe reconocer a Old Daw Anderson.

La otra gran contribución de Old Daw al estado actual del Old Course fue casual e involuntaria. Una vez retirado de todo contacto activo con el golf, Old Daw montó un pequeño puesto de refrescos en un carrito con ruedas que empujaba hasta cerca del hoyo 4. Oficialmente vendía leche, zumos y cerveza de jengibre, pero se sabe que disponía de una petaca con bebedizos de mayor entidad para aquellos que sabían pedirla. Su respuesta queda para los anales: “Un traguito pa’ calentar al de dentro” (a wee nip just to warm the inner man), decía mientras tendía la petaca. Por eso, a modo de homenaje a Auld Da’, el hoyo 4 de St Andrews se conoce hoy día como Ginger Beer (cerveza de jengibre en inglés)

Jamie Anderson

Jamie era el hijo mayor de Auld Da’. Nació en 1842 y en su adolescencia entró a trabajar como clubmaker en el taller de Robert Forgan; de hecho fue el primer ayudante que contrató Forgan. A pesar del trabajo, Jamie tuvo suficiente tiempo para aprender a jugar al golf y para desarrollar sus habilidades. Jamie era un jugador muy sobrio, especialmente hábil en el juego corto y el putt. De él se decía que nunca perdía el tiempo en el campo de golf. Pensaba el golpe mientras avanzaba hacia la bola y, en cuanto llegaba a ella, tomaba el stance y golpeaba, sin swings de prácticas, sin waggles y sin tonterías. Su juego no era espectacular pero sí enormemente efectivo. Era un jugador que daba prioridad a la seguridad y que se preciaba de haber llegado a dar 90 golpes sin cometer un solo error. Cuando salía al campo se centraba en imponer su ritmo sin cometer errores y dejaba que los demás fueran cayendo.

En 1873 el Open Championship visitaba por primera vez St Andrews. Jamie había participado en dos ediciones previas sin grandes resultados, pero en esta edición mostró por primera vez la calidad que tenía, acabando segundo a un golpe de Tom Kidd después de hacer 9 golpes en el hoyo 12 durante la segunda ronda. En las ediciones siguientes tampoco brilló, pero a partir de 1877 comenzó su periodo de gloria.

Jamie Anderson (foto: Wikipedia)

Jamie Anderson (foto: Wikipedia)

Ese año el Open Championship visitaba Musselburgh por segunda vez. Los favoritos eran Bob Ferguson y Davie Strath, pero la extraordinaria tercera ronda de Jamie Anderson le puso en el camino de una victoria por dos golpes. La segunda victoria de Jamie Anderson en el Open, conseguida el año siguiente en Prestwick, fue la más espectacular de todas. En la última ronda hizo 13 golpes en los últimos 4 hoyos, incluyendo dos eagles, uno embocando un hierro en el 15 y otro con un hoyo en uno en el 17. Aun así, Bob Kirk tuvo un putt para empatar en el último hoyo, pero lo tiró demasiado firme, tocó el hoyo y se salió. Quizás por eso falló también el putt de vuelta quedando finalmente tercero. En el Open de 1879, de nuevo en St Andrews, Jamie hizo gala del juego recto y seguro que le era característico. Controló el campeonato de principio a fin y lo ganó sin sobresaltos con tres golpes de ventaja sobre Andra Kirkaldy.

Jamie Anderson ganaba de esa forma tres Open Championships consecutivos, algo antes solo conseguido por Tommy Morris, que había ganado cuatro. La hazaña la replicó sin solución de continuidad Bob Ferguson en las siguientes tres ediciones, pero hubo que esperar más de 70 años para que otro jugador, el australiano Peter Thompson, la repitiera. Hasta la fecha solo esos cuatro jugadores lo han conseguido. El jugador que más próximo ha estado desde entonces fue Tom Watson que ganó las ediciones de 1982 y 1983 y terminó segundo en la de 1984, a dos golpes de Seve, después de salir líder el último día.

Retirado del golf de competición, Jamie retomó la fabricación de palos fundando la empresa Anderson and Sons en 1893. Tuvo cierto éxito inicial, pero no perduró y acabó por volver a sus orígenes trabajando en el taller de Robert Forgan. A partir de ahí la vida de Jamie es un misterio. Se sabe que sus últimos años fueron una espiral descendente y que acabó sus días arruinado en un asilo de Dysart. Murió en 1905 y fue enterrado en una fosa sin nombre junto a su hijo fallecido años antes.

David y William
David Anderson Jr.

David Anderson Jr.

Los dos hijos menores de Auld Da’ tomaron directamente el camino de la fabricación de palos. Empezaron trabajando y aprendiendo con Robert Forgan para formar su propia firma en 1888, la D&W Anderson. Los Anderson no se caracterizaron por sus diseños rompedores; de hecho, su decisión de usar fresno para las varillas en lugar del dominante nogal era en realidad un paso atrás que no suponía ninguna ventaja clara.

Tuvieron un par de diseños exitosos como los putters Triumph, un blade con offset, y el Excelsior, un putter muy pesado con offset y con la parte posterior muy gruesa en forma de diamante. Ese mismo concepto lo exportaron a su serie Glory de palos, en un intento por colocar más peso detrás del punto dulce. La empresa sobrevivió a la Primera Guerra Mundial y desapareció al comienzo de la Segunda.

Los modelos Excelsior y Triumph de D&W Anderson

Los modelos Excelsior y Triumph de D&W Anderson

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