Ryder Cup 2014

Diario de la Ryder (III): la hora de la verdad

Óscar Díaz | 26 de septiembre de 2014

Thomas Björn y Martin Kaymer, compañeros en la primera jornada de fourballs

Además de un buen surtido de material golfístico encabezado por los recomendables libros Ryder Cup de Peter Pugh, Henry Lord y Bruce Critchley y Ryder Cup Revealed: Tales of the Unexpected, de Ross Biddiscombe, a Escocia me he venido con un libro que poco tiene que ver con el golf… aunque las extrapolaciones no son descabelladas. Héroes, cobardes y aventureros es una recopilación de artículos del periodista Jacinto Antón que nos acerca a las biografías de soldados, guerreros, exploradores, espías, cazadores e incluso científicos. Todos ellos han pasado a la historia, algunos elevados a los altares por sus proezas y otros enterrados por la infamia de sus actos.

En la Ryder, salvando las distancias, también ha habido un poco de todo y tenemos a muchos héroes, a algún cobarde y a un buen número de aventureros, aunque quizá seamos demasiado estrictos al asignar la etiqueta de «villano» a un deportista por cuestionable que sea su comportamiento. En cuanto a los héroes de la competición, puede que en la historia su nombre no tenga el peso de Von Stauffenberg, Shackelton, Steinhoff, Mallory, Mosby o Lawrence de Arabia, pero la trayectoria de la Ryder sigue estando sembrada de leyendas (cuyas proezas son, por suerte, incruentas… al menos en el aspecto físico).

En la Ryder se magnifican las emociones (por cierta que sea, me sale sarpullido escribir esta frase asociada a inventos funestos de la telerrealidad), surgen héroes inesperados que tumban a titanes (véase a Brian Barnes ganando dos veces en un mismo día en individuales al inexpugnable Jack Nicklaus en 1975, o Constantino Rocca tumbando a Tiger Woods en Valderrama, o Philip Price eclipsando a Phil Mickelson en The Belfry en 2002) y se producen situaciones que parecen producto de las mentes de los guionistas hollywoodienses más avezados (si vemos el desenlace de Medinah en una película nos quejaríamos de su implausibilidad).

No obstante, y ciñéndonos al aspecto competitivo, como dice el refrán el estado de forma es pasajero pero la clase es permanente (circunstancia que Seve, por ejemplo, exprimió al máximo en esta competición), con lo que casi cualquiera de los convocados es susceptible de ocupar el foco mediático. Aun así, todo el mundo espera lo máximo de los sospechosos habituales, independientemente de que lleguen renqueantes a Gleneagles (como Poulter) o pletóricos (como Rory). Todos saben que cualquier punto puede ser decisivo

En cualquier caso, son 24 héroes rodeados de otros héroes, capitanes y vicecapitanes que fueron campeones en esta competición, golfistas en activo que han querido vivir de cerca una nueva edición y han acudido como espectadores o convocados por distintos medios de comunicación como Nicolas Colsaerts, protagonista hace un par de años en Medinah y obligado a ver la competición desde la banda en esta ocasión mientras colabora con distintos medios.

Los 24 jugadores que saltarán al campo a lo largo de estos días saben que cualquier detalle, cualquier leve matiz, puede decantar la competición. Baste con ver la resolución de las dos últimas ediciones, ganadas por Europa por un magro punto. Por eso todos afinan su preparación y no quieren dejar nada al azar… como Thomas Björn, que ayer fue el último en abandonar la cancha de prácticas y estuvo tirando drivers contra el viento preparándose para una jornada difícil en la que soportará el escrutinio de medio mundo. Sin duda, su papel protagonista y su emparejamiento en fourballs con Martin Kaymer ha sido el que más cejas ha levantado, aunque tendremos que confiar en el danés y, sobre todo, en el criterio de McGinley.

En cualquier caso, falta muy poco para que la bola empiece a volar en un Gleneagles azotado por el viento (algunos de ustedes leerán estas líneas cuando el juego ya haya comenzado) y en breve se pasará de las palabras a los actos. Esperemos que, una vez más, esta Ryder nos traiga una buena ración de héroes y aventureros. Los cobardes y los villanos, que no asomen por Gleneagles.

Entregas anteriores
Diario de la Ryder 2014 (I): tres españoles en Gleneagles
Diario de la Ryder (II): atropellos, cifras y compatibilidades

Deja un comentario

Si estás registrado, la publicación de tus comentarios será instantánea. Asegúrate de escribir correctamente tanto tu nombre de usuario como la dirección de correo electrónico que incluiste durante el registro.
Si no estás registrado, tus comentarios quedarán pendientes de moderación. Regístrate aquí.

Comentario: