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Cada golpe cuenta

Enrique Soto | 15 de febrero de 2014

Son tiempos emocionantes para el análisis del golf. A pesar de su nacimiento hace varios siglos, no ha sido hasta ahora cuando verdaderamente se está beneficiando de todos los avances con los que cuenta la comunidad científica. En un principio se observaba el swing a través de fotografías; luego llegó el vídeo, los radares, la capacidad de observar movimientos, y no solo la foto. Durante sus primeros cuatrocientos años de historia los profesores no utilizaban más que sus ojos y su experiencia para comprender por qué la bola se movía hacia un lado u otro. Ahora ese sentido de la vista tiene muchas más variantes.

Pero la enseñanza no es la única que se está beneficiando de todo este progreso. Se ha producido una suerte de efecto contagio con otras disciplinas que, a priori, poco tenían que ver con el deporte. El golf, sin embargo, abarca tantas posibilidades de análisis que no podía dejarlas fuera. Cuando Mark Broadie introdujo los llamados “Strokes gained putting” (golpes ganados pateando) se abrió una nueva veda de investigación para la estadística, y cómo obtener unos datos que reflejaran mejor lo que sucedía en el campo. No era lo mismo contar los greenes en regulación que la media de aproximación a bandera, ni tampoco medir el número de calles cogidas, sino la distancia de los fallos al borde de éstas.

El próximo 6 de marzo saldrá a la venta “Every Shot Counts” (Cada Golpe Cuenta), el libro en el que Broadie explicará varios de los conceptos que espera que el golf aplique en el corto plazo. No es extraño pensar que la revolución puede ser inminente a partir de esa fecha, al menos si se lee el título del primer capítulo: “Patear está sobrevalorado: por qué la sabiduría tradicional está equivocada”.

Pero hace poco recibimos referencias aún más positivas sobre el posible impacto de este libro. William Shinker, el que hasta hace poco fue el presidente de Gotham Books y uno de los principales artífices de la publicación de muchos de los ejemplares dedicados al golf más vendidos de la historia, declaró a Golf Digest lo siguiente: “Es uno de los libros de golf más importantes que he publicado en mis cuarenta años de carrera”. Además, sobre Broadie, añadió: “Lo que ha hecho Mark analizando el golf a partir de datos, utilizando un método científico y el análisis estadístico, es totalmente único. Es capaz de explicarlo de tal modo que personas como tú y como yo podamos entenderlo”.

Puede que se trate solo de unos piropos iniciales para que las ediciones se sucedan, pero el verdadero impacto de este libro va más allá de lo completo o comprensible de su contenido. Ha abierto las posibilidades. No hace mucho os hablamos de Richie Hunt y su análisis exhaustivo del golf profesional en 2013. Y los autores se sucederán. Al libro de Broadie se le pide que desbanque cada principio erróneo con los que se miden a los mejores jugadores del mundo, pero también que proponga alternativas. ¿Cómo medir la verdadera efectividad con el driver? ¿En qué áreas destacó verdaderamente Tiger cuando dominó con mano de hierro la competición? ¿Cuál es la estrategia más productiva a adoptar en los pares 4 cortos?

Lo que se ha producido con este libro es la expansión de un horizonte que, hasta hace bien poco, parecía cerrado. Cada golpe cuenta, se titula. Aunque puede que dentro de unos años lo hagan de una forma completamente distinta a la que conocemos.

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