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Bill Spiller y Charlie Sifford, rebeldes con causa

Moisés Vivancos | 12 de junio de 2012

En los últimos meses hemos podido leer en Crónica Golf las biografías resumidas de dos jugadores de orígen afroamericano del PGA Tour, Charlie Owens y Lee Elder. En estos relatos se ponían de manifiesto las dificultades que los miembros de este grupo humano se encontraron en su juventud para jugar al golf y se explicaba por qué no pudieron acceder al principal circuito estadounidense hasta una edad más avanzada de lo habitual. ¿La razón? Aunque a muchos les pueda parecer increíble, se debía a la existencia desde 1943 de una cláusula en los estatutos del PGA Tour que indicaba que los participantes en sus torneos debían ser de raza blanca.

Evidentemente, no fueron los únicos damnificados. Jugadores como Pete Brown (primer ganador de raza negra en el PGA Tour, en el Waco Open de 1964), Ted Rhodes o Jim Dent fueron algunos de los muchos que se vieron discriminados por el color de su piel. Que varios de ellos acabaran jugando en el circuito americano se lo deben a los dos protagonistas de este artículo, Bill Spiller y Charlie Sifford.

A mediados de la década de los años 40, en el deporte profesional estadounidense primaba la segregación. En la práctica totalidad de las especialidades imperaban cláusulas que impedían a los deportistas negros participar en las ligas exclusivas para blancos, por lo que se vieron obligados a crear sus propias asociaciones para poder practicar el béisbol, el baloncesto o el golf. En este último caso, los golfistas negros fundaron en 1926 la UGA (United Golf Association), que organizaba varios torneos profesionales al año aunque con premios muy alejados de las cifras que se movían en el PGA Tour.

Este era el escenario dominante cuando en 1947 se produjo un acontecimiento que iba a cambiar para siempre la discriminación racial en el deporte; Jackie Robinson, un beisbolista afroamericano, fue fichado por los Brooklyn Dodgers para formar parte de su equipo de la Major League Baseball y se convirtió en el primer jugador de esta minoría étnica que participaba en esta categoría. Oficialmente, este fue el pistoletazo de salida para los deportistas de raza negra a la hora de reclamar la igualdad de oportunidades. Como es lógico, las reivindicaciones también llegaron al PGA Tour.

Durante la celebración del National Negro Open de 1947, organizado por la UGA, un joven jugador llamado Charlie Sifford estuvo hablando con Jackie Robinson sobre su deseo de jugar en el PGA Tour y las trabas que se estaban encontrando los jugadores afroamericanos para jugar contra los mejores golfistas. Robinson animó a nuestro protagonista a luchar por sus derechos, pero le advirtió de las grandes dificultades a las que debería enfrentarse. Si Bill Spiller hubiera estado presente en esta conversación, alguna de las situaciones por las que tuvo que pasar no le hubieran soprendido tanto.

El primer gran conflicto entre jugadores afroamericanos y el PGA Tour se produjo en 1948. En esa época, varios torneos no sancionados por el circuito estadounidense, como el St. Paul Open o el Los Ángeles Open, otorgaba invitaciones para jugar en el PGA Tour a los golfistas mejor clasificados. Fue en este último torneo en el que Ted Rhodes y Bill Spiller acabaron entre los 35 mejores y se ganaron el derecho a participar en el Richmond Open de finales de ese mes. Así, con la invitación en la mano, los dos jugadores, más el amateur Madison Gunter, se dirigieron al norte de California con la intención de jugar en el torneo. Pese a ello, dos días antes de su inicio, una llamada de teléfono de Horton Smith (conocido por ser el primer ganador del Masters y, en aquella época, presidente del comité de competición del PGA Tour) les informó de que su participación era imposible ya que no eran miembros del circuito. A pesar de lo sucedido con Jackie Robinson, la segregación racial seguía estando plenamente vigente en el golf.

La reacción de Ted Rhodes fue tibia; considerado en ese momento mejor jugador de la UGA, su carácter pasivo y reservado le impidió rebelarse y luchar por sus derechos. Bill Spiller, no obstante, era diferente. Dotado de un fuerte carácter, no dudó en demandar al PGA ese mismo año en nombre de los tres jugadores por un importe de 315.000 dólares por violación del Acta Taft-Hartley al impedirles ganarse la vida con su profesión.

Sabedor de que tenían muchas posibilidades de perder la demanda presentada por Bill Spiller, el PGA Tour intentó evitar llegar a juicio y, para ello, se comprometió a cambiar su política discriminatoria. Una vez retirada la demanda, y ante la sorpresa de los ilusionados jugadores afroamericanos, el PGA Tour cambió todos sus torneos a la categoría de “Open Invitational”, con lo que cada campo era libre de invitar a los jugadores que considerara convenientes. Evidentemente, ninguno de ellos invitó a jugadores de raza negra. Horton Smith se había salido con la suya y Bill Spiller y Ted Rhodes volvieron a jugar en la UGA.

En 1952 se libró la batalla final contra la discriminación racial en nuestro deporte, con Joe Louis (recientemente destronado como campeón del mundo de boxeo) como aliado sorpresa. Tras su retirada de los cuadriláteros, Louis había enloquecido al descubrir el golf y le dedicaba todo su tiempo libre. Necesitado de un profesor, Louis se fijó en las habilidades de Ted Rhodes y le contrató. Asimismo, Charlie Sifford se convirtió en profesor del popular cantante Billy Eckstine. Bill Spiller también acostumbraba a jugar con ellos.

Bill Spiller observa un putt de Joe Louis

Bill Spiller observa un putt de Joe Louis

Joe Louis se había convertido en un destacado activista a favor de los derechos de los afroamericanos tras haber padecido durante toda su carrera pugilística las imposiciones de los empresarios del boxeo, que le conminaban a no dejarse ver con mujeres de raza blanca, a no celebrar sus victorias contra púgiles de raza blanca o, en términos generales, a no actuar de manera que el público anglosajón viera como una amenaza.

Ocurrió que los promotores de un nuevo torneo, el San Diego Open, vieron en Joe Louis la oportunidad de obtener publicidad para su evento y le invitaron, junto a Bill Spiller, a participar en él. Cuando el PGA Tour tuvo conocimiento de este hecho inmediatamente lo prohibió sin dar ninguna explicación oficial. En ese momento, Joe Louis hizo uso de su buenas relaciones con los periodistas y se puso en contacto con su amigo Walter Winchell, un popular locutor de radio. Este inició una campaña contra Horton Smith (en ese momento ya era presidente del PGA Tour) que se extendió a diversos medios de comunicación y en la que incluso se le llegó a comparar con Adolf Hitler. Acorralado por los ataques, a Smith no le quedó más remedio que aceptar una reunión para tratar de solucionar el problema.

Según alguno de los participantes (Jack Burke Jr. fue uno de ellos), el encuentro fue muy tenso y se temió que Horton Smith y Bill Spiller llegaran a las manos. Finalmente, aunque solo se permitió la participación de Joe Louis en el San Diego Open por ser amateur, las amenazas de una nueva demanda surtieron efecto en Smith y esa misma semana el PGA Tour anunció que los golfistas afroamericanos serían aceptados en todos aquellos torneos del circuito profesional estadounidense en los que quisieran participar. La semana siguiente Bill Spiller, Ted Rhodes, Joe Louis, Charlie Sifford y tres jugadores afroamericanos más fueron invitados a jugar el Phoenix Open.

La ciudad arizoniana no era, precisamente, un ejemplo de tolerancia. Conocida por su mentalidad ultraconservadora, uno se puede imaginar como fue el recibimiento a los jugadores afroamericanos. Se les prohibió usar las instalaciones del club y tuvieron que usar los vestuarios segregados. Además, se les emparejó entre ellos en la primera partida del día para que no jugaran con golfistas blancos. Como era sabido que serían los primeros en pasar por el primer hoyo, nuestros protagonistas se dieron cuenta de que alguien había hecho sus necesidades dentro del agujero. Obligados a embocar para no quedar descalificados, no les quedó otra que pasar por ese trance. Durante el resto de la jornada, sufrieron la “pérdida accidental” de varias bolas pero consiguieron su objetivo de finalizar su vuelta. El tabú se había roto.

En los siguientes años, la presencia de jugadores negros en los torneos del PGA Tour fue incrementándose poco a poco. No obstante, todavía hubo que esperar varias temporadas para ver a golfistas afroamericanos en los torneos que se celebraban en el Deep South o “sur profundo” de los EE. UU. De hecho, no fue hasta noviembre de 1961 cuando el circuito estadounidense abolió formalmente la cláusula de “solo blancos”… y lo hizo bajo la amenza de una demanda del entonces fiscal general de California, Stanley Mosk. Este tuvo conocimiento de la existencia de dicha cláusula a través de Bill Spiller, que ejerció de caddie de su amigo Harry Braverman.

Ese mismo año, el PGA Tour concedió a Charlie Sifford la primera tarjeta del circuito a un golfista afroamericano. Sifford continuó el legado de Bill Spiller y batalló en los torneos del sur de los EE. UU. hasta conseguir hacer habitual lo que durante décadas no lo había sido. Aún siendo ganador de dos torneos del PGA Tour (Greater Hartford Open Invitational de 1967 y Los Angeles Open de 1969) nunca se le invitó a jugar el Masters de Augusta y tuvo que ser Lee Elder, ya en 1975, el que superara las últimas barreras.

Aunque es a Charlie Sifford a quien se le considera el “Jackie Robinson del golf”, fue la lucha de Bill Spiller la que permitió que los golfistas afroamericanos pudieran participar con todos los derechos en el PGA Tour. Tristemente, para cuando la situación se normalizó ya era demasiado tarde para este jugador. Iniciado en el golf a los 30 años, cuando pudo participar en los grandes torneos su mejor época de juego ya había pasado. No obstante, su inconformismo permitió a otros jugadores, como Calvin Peete o, incluso, Tiger Woods, desarrollar sus carreras con normalidad.

Notas

Horton Smith tiene el dudoso honor de ser quién intentó por todos los medios que se siguiera discriminando a los golfistas afroamericanos en el PGA Tour. Por ello, resulta curioso comprobar que en 1990 Smith entró en el Salón de la Fama del golf. Evidentemente, en su “currículum” no se mencionan estos hechos.

– Cuando en este artículo se habla del PGA Tour, se hace desde el presente. Hasta 1968, año en que la PGA of America se separó del PGA Tour, esta era la organización que gestionaba el principal circuito profesional norteamericano.

1 comentario a “Bill Spiller y Charlie Sifford, rebeldes con causa”

  1. El 12 de junio de 2012 Juan Rubio ha dicho:

    Buenísimo artículo. Y la foto de Joe Louis, impagable…

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